El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Habito una barca varada en el infinito.
Ardid de un tiempo que confundió su rumbo,
quiso volar, y naufragó en el hastío.
Y la vida, por azar, la encerró en su círculo.
Aun conservo el licor de la esperanza,
oculta en el corazón de la bodega.
Y algunas noches duermo embriagado,
fiel al destino de cuanto amaba.
Y sigo con el rumbo fijo al horizonte
allí donde se unen el azul y el glauco
y la vista se pierde en la distancia.
Pues...
Habito una barca varada en el infinito.
Ardid de un tiempo que confundió su rumbo,
quiso volar, y naufragó en el hastío.
Y la vida, por azar, la encerró en su círculo.
Aun conservo el licor de la esperanza,
oculta en el corazón de la bodega.
Y algunas noches duermo embriagado,
fiel al destino de cuanto amaba.
Y sigo con el rumbo fijo al horizonte
allí donde se unen el azul y el glauco
y la vista se pierde en la distancia.
Pues...
Habito una barca varada en el infinito.