Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Paso a paso suelto riendas
de mi caballo y mis talles
tras campos sierras y valles
dibujando largas sendas,
después de vivir cautivo
de tu don que por altivo,
hecho a rodar en leyendas
este amor que en las moliendas
supo sentirte tan mío
en la alborada del frío.
Esa maldita pasión
del amor de dos varones
que no tendrá los perdones
ni del párroco la unción,
amor que por aprensión
obliga andar el camino
tragando penas y vino.
Saber que tú te quedaste
negando todo el presente,
al que dirá de la gente
mintiendo que no me amaste
salvando lo que sembraste
dando en mi monta el dolor
para aliviar mi pudor.
Ante la muerte confieso
sin temer a las prisiones,
un amor entre leones
que me ha pegado en el hueso
que me ha comido hasta el seso,
y por amor es pecado
ante cualquier magistrado.
Solo ante Dios la confianza
y en mi puesta las dos botas
que este amor no fue de idiotas
llevando en mi la esperanza,
que al señor vasta y le alcanza
el sentimiento curtido
que los dos hemos vivido.
Por eso despacio vuelvo
a buscarte en la molienda,
no busco que nadie entienda
por que a ti yo me devuelvo,
de mi pecado me absuelvo,
no dejo deudas pendientes ,
he de reñir con los dientes ,
que de amor esto se trata.
Y del mal que nos prodiga
vengo hacer que se desdiga
el macho que se abarata,
por esta luna sensata
vengo a curarme la herida
de no tenerte mi vida.
Aunque me mate tu gente
vengo a jugarme los huevos,
con estos sentires nuevos
por los que soy más valiente
vengo a decirte de frente,
amor yo quiero a tu lado
sentirme varón amado.
de mi caballo y mis talles
tras campos sierras y valles
dibujando largas sendas,
después de vivir cautivo
de tu don que por altivo,
hecho a rodar en leyendas
este amor que en las moliendas
supo sentirte tan mío
en la alborada del frío.
Esa maldita pasión
del amor de dos varones
que no tendrá los perdones
ni del párroco la unción,
amor que por aprensión
obliga andar el camino
tragando penas y vino.
Saber que tú te quedaste
negando todo el presente,
al que dirá de la gente
mintiendo que no me amaste
salvando lo que sembraste
dando en mi monta el dolor
para aliviar mi pudor.
Ante la muerte confieso
sin temer a las prisiones,
un amor entre leones
que me ha pegado en el hueso
que me ha comido hasta el seso,
y por amor es pecado
ante cualquier magistrado.
Solo ante Dios la confianza
y en mi puesta las dos botas
que este amor no fue de idiotas
llevando en mi la esperanza,
que al señor vasta y le alcanza
el sentimiento curtido
que los dos hemos vivido.
Por eso despacio vuelvo
a buscarte en la molienda,
no busco que nadie entienda
por que a ti yo me devuelvo,
de mi pecado me absuelvo,
no dejo deudas pendientes ,
he de reñir con los dientes ,
que de amor esto se trata.
Y del mal que nos prodiga
vengo hacer que se desdiga
el macho que se abarata,
por esta luna sensata
vengo a curarme la herida
de no tenerte mi vida.
Aunque me mate tu gente
vengo a jugarme los huevos,
con estos sentires nuevos
por los que soy más valiente
vengo a decirte de frente,
amor yo quiero a tu lado
sentirme varón amado.
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