Pero de las cenizas, se resurge; y tú, eres poetisa ave-fénix.
Mis alas, cual las tuyas, se han quemado varias veces, y aquí estoy, en pie de guerra, como tú, que bien sé que no te has rendido, y que sigues batallando, lo percibo, con determinación, rebelde, afrontando desalientos, sabiendo quien eres, y sintiéndote orgullosa de ti misma (con un orgullo no petulante, sino digno, noble, justo, y necesario).
Perfecto soneto inglés, sin fallo alguno en sus ritmos; todos ellos..., clavados. Estupenda presentación en el primer cuarteto, coherente y ligado nudo central, y magnífico cierre con el pareado, el cual, es de antología poética.
El recurso de la aliteración en el segundo verso del tercer cuarteto..., es..., soberbio, de 10, ¡qué rotundo, y hermoso, y pertinente, y sonoramente eufónico, suena ese verso...¡Madre del amor hermoso!, que acierto has tenido.
No puedo resistirme a hincar rodilla en tierra y rendirte pleitesía, pues tan profundo, lírico, potente, sonoro, emotivo, y determinante soneto, la merece, como la mereces tú, poetisa de cuyo corazón, alma, y pluma, ha surgido.
Besos, hermosa poetisa de pretéritas y doradas eras (eres la reencarnación de femeninas y líricas almas decimonónicas), besos en alas de los vientos.