Abrahám Emilio
Emilio.
¿Quién no añade a su vida algún segundo?
¿Quién no quiere un eterno calendario?
¿A quién no desespera el corto horario,
quién quiere ser fantasma en este mundo?
¿Quién no llora impotente e iracundo
sabiendo que se muere siempre a diario
y la muerte es un nicho en el herbario?
¿Quién con pensar no está ya moribundo?
¿Quién sonríe al abrir los tristes ojos?
¿Quién por su vida, capital no invierte?
Pues esta vida es rápida y cansada.
Se van llantos, ensueños, trampantojos…
Mi canto va a la vida que es prestada
do el legítimo dueño es la müerte.
¿Quién no quiere un eterno calendario?
¿A quién no desespera el corto horario,
quién quiere ser fantasma en este mundo?
¿Quién no llora impotente e iracundo
sabiendo que se muere siempre a diario
y la muerte es un nicho en el herbario?
¿Quién con pensar no está ya moribundo?
¿Quién sonríe al abrir los tristes ojos?
¿Quién por su vida, capital no invierte?
Pues esta vida es rápida y cansada.
Se van llantos, ensueños, trampantojos…
Mi canto va a la vida que es prestada
do el legítimo dueño es la müerte.
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