Junio 4, 1988

Envidiable, adorable, disciplinado, caballeroso, humilde, tenebroso y finalmente, luminoso.


Ya que una tonelada de cualquier cosa, es algo horrible.


Entonces, necesitamos convertirnos en luz, para abandonar la masa.
 
Cuando nací, el mundo era nuevo apenas.
Recién pintados sus muros y regados sus jardines.
Y en aquel semillero de junio justo en los confines
de una bella comarca, la sangre fluyó en mis venas.

Y respire el aroma de la vida ¡era dulce! ¡era puro!
Trepado en las ramas de la vid,
escuché plácidamente la historia de David,
de una voz que con caricias me hacia sentir seguro.

En aquellos días de perenne inocencia
disfruté la poesía de mi madre
los aciertos filosóficos de un padre
que expresaban su alegre complacencia

Cuando nací solo era uno entre millones
en este jardín diverso de opiniones
Pero hoy tres décadasdespués

pongo la mía, donde pongo mis pies.

Angel EC Chub
profundo poema nos dejas Angel, por ahí un leve error de espacio, saludos
 

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