La niña mayor (romance)

Andreas

Poeta adicto al portal
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
 
Última edición:
Sentidos versos, las enfermedades de por sí son tragedias, pero cuando es en niños es aún más triste.

Me ha gustado su romance, en la cita hago unas observaciones de métrica.

Un cordial saludo.

La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Po/co en/ten/dí/a /la in/di/gen/te (9 sílabas)

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Es/ca/ses /de /va/lor/ te/ní/a, (9 sílabas)

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y en/tre i/das /y/ ve/ni/das (7 sílabas)

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.

Espero que Darío le conceda el APTO a tu bonito romance y tengas suerte en el concurso.

Un abrazo.

Mouse
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.

Querida Andrea, cada vez que te leo me pongo muy triste. Sé que tu intención es buena. Llegar con una realidad que parece te supera.
Me pregunto viendo tu cara y sonrisa, podrías hacer un romance que parece ser tu especialidad, y contar el lado bueno de la vida??
Me encanta como expresas tus ideas. La idea, me parece a mí, con todos los instrumentos que posees, podrías escribir un buen romance de amor, aunque mas no sea una fantasía, un sueño escondido. Eso, un sueño, donde se es plenamente libre y fantasear solo para ti, y compartir
tus sueños. Un abrazo, espero no te molestes. Escribes sobre el amor y atraerá más amor.-( a pocas palabras buen entendedor, que seas feliz.)
Que el universo conspire a tu favor. Para el APTO.-
 
Querida Andrea, cada vez que te leo me pongo muy triste. Sé que tu intención es buena. Llegar con una realidad que parece te supera.
Me pregunto viendo tu cara y sonrisa, podrías hacer un romance que parece ser tu especialidad, y contar el lado bueno de la vida??
Me encanta como expresas tus ideas. La idea, me parece a mí, con todos los instrumentos que posees, podrías escribir un buen romance de amor, aunque mas no sea una fantasía, un sueño escondido. Eso, un sueño, donde se es plenamente libre y fantasear solo para ti, y compartir
tus sueños. Un abrazo, espero no te molestes. Escribes sobre el amor y atraerá más amor.-( a pocas palabras buen entendedor, que seas feliz.)
Que el universo conspire a tu favor. Para el APTO.-
Hola Catia:
Escribo en función de lo que siento, es un tanto pretencioso pedirle a un autor que escriba en relación a ciertos sentimientos ya sean sentidos o inventados, ¿no te parece? Quizás en algún otro momento mi inspiración sea otra. La libertad de leerlos es absolutamente tuya. Saluditos.
 
Hola Catia:
Escribo en función de lo que siento, es un tanto pretencioso pedirle a un autor que escriba en relación a ciertos sentimientos ya sean sentidos o inventados, ¿no te parece? Quizás en algún otro momento mi inspiración sea otra. La libertad de leerlos es absolutamente tuya. Saluditos.
Eso lo sé Andrea, Disculpa si mi comentario, te ha molestado.- Me parece bien que sigas los dictados de tus propias vivencias.
Un abrazo.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
Tremendo romance que conmueve al lector. En su tristeza subayece la belleza poética que has sabido insertar con esos versos.
A mi juicio, la rima asonante en los pares está muy bien conseguida.
Besos, querida amiga, besos en alas de los vientos.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.


Aprovecho este poema para felicitarte por tu premio anterior, este romance también me ha gustado mucho, tu escritura recuerda al romancero viejo.

Un saludo cordial.
Oncina.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.

Vaya por delante está felicitación por plasmar magistralmente este más que emotivo romance muy bien llevado. Te deseo lo mejor Andreas dejando mis saludos cordiales.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
Excelente romance.
PD.
Quería darle la enhorabuena por el reciente galardón.
Saludos.
 
La niña mayor



De niña lo tuvo todo,

si ese todo es savia nueva,

pues nacer es la fortuna

de quien camino comienza.


Mas su cuerpo pequeñito

en silencio habló de pena,

pues sus riñones cansados

la inflaron de pie a cabeza.

Su madre que desechaba

patología certera,

en bañera de agua tibia

curar quiso su turgencia,

y al ver que cual presa en río

no disminuía cuesta,

al hospital en precaria

y desatada tristeza

se dirigió sin los medios

que la premura exigiera.


Cuestionó al doctor sin saña,

sobre, maldición aquella,

que a los pobres castigaba

con pan duro y anatema.

El docto le respondía

-impasible ante la rea-:

“De maldición no se trata

sino de vil descendencia,

sus padres o sus abuelos

han parido grave seña”.


Poco entendía, indigente

que a los libros no recuerda,

quien tuvo madre que a golpes

e insultos, le dio la teta.

Escaso valor tenía,

para asumir verdad cruenta:

la desgracia de su niña,

cual burbuja que se eleva.


A su infante demandaba

que gestara fortaleza,

tras vacío que vertía

hojuela de otoño suelta.


Días ligados en años…

la niña, mujer ya era,

un órgano le donaron,

pábilo sin larga estela.

Y entre marchas y regresos

por pasillos, sin ser fiesta,

las agujas se colaban

por su piel y por sus venas,

y una máquina le daba

lo que su materia niega,

otorgándole la dicha

que finales no contempla.


La vida marcó sus pasos,

(más rápidos para ella),

quien fue adulta siendo niña,

y cuando mujer fue vieja.


05/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.


Este trabajo es correcto: TIENE EL APTO.

Saludos.
 

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