Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Tengo en mis manos tus alas,
Esas que volaron aunque no recuerden,
esas que fueron las que moldearon mis sueños
y mis presidios.
Ahora te tengo aquí,
en el cariño de cada uno de mis dedos,
en las postrimerías de una despedida
que sin duda ha de llegar.
¿Y en adelante?
En adelante sólo queda
hacer malabares a la vida y custodiar cada uno de tus vuelos
como una luz que no entiende de pedazos.
Y amarte, descaradamente,
agarrando tu nombre
y tus alas
al igual que un titiritero
articula su propia raíz.
Te apoyas en mí
y atrás quedaron los chantajes
aunque insistas.
Atrás quedó una vida
que fue parte de la mía...
¿Quién guarda los días?
¿Desaparecerán tras el perpetuo escalón
de una nada sin perfumes?
¿Serás en parte memoria?
¿Será el olvido un delincuente más de la noche?
Tengo en mis manos tus alas
como las mías estuvieron en las tuyas;
esas alitas que hiciste crecer
y que ahora te sostienen.
Recuerdo las rancheras con voz femenina
y los tangos paternos;
y sé que empeñasteis una vida entera
para bailar a dúo,
para sacar cuatro melodías
que siguen interpretándoos
a meses alternos
y de continuo.
¿Sabes?...
Creo que la memoria es el alma del tiempo,
ese susurrar latente que desentierra cada instante
y lo hace renacer para volver a caminar.
Recuerdo que con grandes ojos nos mirasteis,
ahora yo os miro
y vuelvo a palpar mis primeros andamios.
Y qué decir si lo eterno ya os ofrenda sus brazos,
si ya el tiempo se bebió vuestros sueños.
Qué decir...
Sólo queda hacer de mi frente un altar
donde vuestro amor se columpie
anclando uno a uno cada vuelo vivido
mientras todo,
todo calla al atardecer...
Nuna- Alonso Vicent
Esas que volaron aunque no recuerden,
esas que fueron las que moldearon mis sueños
y mis presidios.
Ahora te tengo aquí,
en el cariño de cada uno de mis dedos,
en las postrimerías de una despedida
que sin duda ha de llegar.
¿Y en adelante?
En adelante sólo queda
hacer malabares a la vida y custodiar cada uno de tus vuelos
como una luz que no entiende de pedazos.
Y amarte, descaradamente,
agarrando tu nombre
y tus alas
al igual que un titiritero
articula su propia raíz.
Te apoyas en mí
y atrás quedaron los chantajes
aunque insistas.
Atrás quedó una vida
que fue parte de la mía...
¿Quién guarda los días?
¿Desaparecerán tras el perpetuo escalón
de una nada sin perfumes?
¿Serás en parte memoria?
¿Será el olvido un delincuente más de la noche?
Tengo en mis manos tus alas
como las mías estuvieron en las tuyas;
esas alitas que hiciste crecer
y que ahora te sostienen.
Recuerdo las rancheras con voz femenina
y los tangos paternos;
y sé que empeñasteis una vida entera
para bailar a dúo,
para sacar cuatro melodías
que siguen interpretándoos
a meses alternos
y de continuo.
¿Sabes?...
Creo que la memoria es el alma del tiempo,
ese susurrar latente que desentierra cada instante
y lo hace renacer para volver a caminar.
Recuerdo que con grandes ojos nos mirasteis,
ahora yo os miro
y vuelvo a palpar mis primeros andamios.
Y qué decir si lo eterno ya os ofrenda sus brazos,
si ya el tiempo se bebió vuestros sueños.
Qué decir...
Sólo queda hacer de mi frente un altar
donde vuestro amor se columpie
anclando uno a uno cada vuelo vivido
mientras todo,
todo calla al atardecer...
Nuna- Alonso Vicent