Teo Moran
Poeta fiel al portal
Contemplo la perspectiva de un mundo agreste,
observo las calles donde la gente ya no sonríe
y me elevo en escaleras que no van a ningún sitio,
que no alcanzan a ascender a mi doblada alma
rotulada y tintada con los anuncios del cielo,
con sentencias originales y siluetas inalcanzables
porque a veces, la tarde, trae alas trashumantes
en un vuelo solitario con el pecado del viento,
que sigue a la espera de otro otoño cobrizo
y a la desnudez fluctuada que les indique de nuevo
que les llegó la hora de partir con mi melancolía.
Es entonces, cuando visionario del destino maldito,
de la congoja de los que parten y de los que regresan,
de aquellos que con sus versículos escritos en madera
tallaron a mi alma con paciencia y la dieron fuego,
sé que con mis cenizas, con las puntas de sus dedos,
esbozarán en las calles a gente que ya no sonríen,
colorearán las sombras de los balcones vacíos
donde observo la perspectiva de un mundo agreste,
a las escaleras erosionadas que no llevan a ningún sitio,
que no alcanzan a ascender a mi doblada alma
rotulada y tintada con los anuncios del cielo.
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