angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si me permiten... va un poco de humor!!!
Ángel César Cocuzza.
EL POETA
Este tipo un gran poeta,
era todo un visionario,
conocía el diccionario
de la “A” hasta la “Zeta”,
Ser famoso era su meta;
Con sus rimas, un campeón
que flotaba entre el montón,
con su pluma hacía estragos
parecidos a los magos
por tener ese gran don.
Es así que conoció
a una chica muy hermosa,
elegante y primorosa
de la cual se enamoró
al momento que la vio,
comenzaron a salir
y los besos compartir;
La llenaba con sus versos
que de amor eran inmersos
y de ganas de vivir.
Cuando hacía ya tres meses
de cumplir por estar juntos
la atacaron los difuntos
a la dama, que con creces
insistía muchas veces;
En su cara ilusionada
que al principio fue mostrada
hubo cambios muy dramáticos
con sus gestos tan apáticos
porque... “no pasaba nada”.
El poeta no entendía
esos cambios en proceso
si el amor estaba preso;
Él le hizo cierto día
un poema que decía:
“Yo por ti bajo la luna,
la mereces, mas ninguna...”
La mujer a su lectura
respondió ya sin cordura:
_ ¡¡¡Dame a mí tu medialuna!!!
Moraleja compañeros
de este arte fabuloso
que nos brinda tanto gozo:
No caer en agujeros
y al salir... no estar enteros,
si hay alguno que se olvida
de tener su prometida,
utilice la herramienta
que la tenga bien contenta
pues la pluma no es la vida.
Este tipo un gran poeta,
era todo un visionario,
conocía el diccionario
de la “A” hasta la “Zeta”,
Ser famoso era su meta;
Con sus rimas, un campeón
que flotaba entre el montón,
con su pluma hacía estragos
parecidos a los magos
por tener ese gran don.
Es así que conoció
a una chica muy hermosa,
elegante y primorosa
de la cual se enamoró
al momento que la vio,
comenzaron a salir
y los besos compartir;
La llenaba con sus versos
que de amor eran inmersos
y de ganas de vivir.
Cuando hacía ya tres meses
de cumplir por estar juntos
la atacaron los difuntos
a la dama, que con creces
insistía muchas veces;
En su cara ilusionada
que al principio fue mostrada
hubo cambios muy dramáticos
con sus gestos tan apáticos
porque... “no pasaba nada”.
El poeta no entendía
esos cambios en proceso
si el amor estaba preso;
Él le hizo cierto día
un poema que decía:
“Yo por ti bajo la luna,
la mereces, mas ninguna...”
La mujer a su lectura
respondió ya sin cordura:
_ ¡¡¡Dame a mí tu medialuna!!!
Moraleja compañeros
de este arte fabuloso
que nos brinda tanto gozo:
No caer en agujeros
y al salir... no estar enteros,
si hay alguno que se olvida
de tener su prometida,
utilice la herramienta
que la tenga bien contenta
pues la pluma no es la vida.
Ángel César Cocuzza.
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