Osidiria
Poeta asiduo al portal
Mañana dulce como el paladar de un Ángel,
fresca y clara como el agua
saltando entre las piedras de un río,
las farolas se apagan y el sol toma el relevo
para alumbrar nuestros pies y así no pierdan su camino,
un gato ronronea en la ventana,
los despertadores suenan y un nuevo día se pone en marcha,
una puntada más que da el tiempo en el tejido del destino
y poco a poco ante nuestros ojos se van tomando forma
los perfiles invisibles de la mano que está detrás de todo,
aquello que ahora duerme en una mota de polvo
y es capaz de albergar en sus ojos cerrados
todos los sueños dormidos.
Llámalo Dios, llámalo energía,
llámalo corazón, llámalo vida,
encendemos velas en los altares
para que no nos falte su guía,
con nuestros labios componemos hermosas oraciones
que sean agradables a sus oídos
pero las palabras son duras como piedras
y no flotan en el agua,
sólo la fe y el amor son lo suficientemente ligeros
para volar a esa altura donde al final del camino
se abra nuestro pecho para que salga la vida
y siga su camino sin nosotros
hasta su verdadera casa.
***
**
*
saltando entre las piedras de un río,
las farolas se apagan y el sol toma el relevo
para alumbrar nuestros pies y así no pierdan su camino,
un gato ronronea en la ventana,
los despertadores suenan y un nuevo día se pone en marcha,
una puntada más que da el tiempo en el tejido del destino
y poco a poco ante nuestros ojos se van tomando forma
los perfiles invisibles de la mano que está detrás de todo,
aquello que ahora duerme en una mota de polvo
y es capaz de albergar en sus ojos cerrados
todos los sueños dormidos.
Llámalo Dios, llámalo energía,
llámalo corazón, llámalo vida,
encendemos velas en los altares
para que no nos falte su guía,
con nuestros labios componemos hermosas oraciones
que sean agradables a sus oídos
pero las palabras son duras como piedras
y no flotan en el agua,
sólo la fe y el amor son lo suficientemente ligeros
para volar a esa altura donde al final del camino
se abra nuestro pecho para que salga la vida
y siga su camino sin nosotros
hasta su verdadera casa.
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