lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Farolillos de pena
cuelgan del alambre.
Una condena de fiebre y silencio,
una sed maldita,
y un hambre de cielo,
me conducen por senderos
de esparto enmohecido.
Se nubla mi garganta
y se oscurecen los vientos;
mi voz es la llama de la penumbra.
Mis sandalias mueren en las charcas del camino,
y mis ojos verdes
enmohecen de frío.
Es tarde para todo,
los farolillos al aire
penden de mi aliento;
yo, respiro suspiros
… y condena.
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