kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN
Cuando uno es joven
no pierde el tiempo en pensar que todo termina,
porque todo empieza.
El joven es el rodillo de una ola salvaje
que trata de encontrar, por ejemplo, en una playa de brea
a la cenicienta
que la otra noche dejó marcada una huella de labios
con perfume a tequila
en su cuello,
y cosas mucho más tristes,
y cosas mucho más bellas.
Ser joven es mucho más que mucho:
es una fisión nuclear imparable,
es una esfera de vida valiente
sobre el inestable collado
de una enorme montaña sin estrenar.
El sentimiento del joven
es el de un vientre montando en una montaña rusa
por primera vez,
siempre
por primera vez.
El joven no escribe poemas, sino que los vive.
Cuando uno es joven el notario del pasado
es un feto que crece en el útero oscuro de su inconsciente
y el presente es un orgasmo feroz que eyacula hallazgos al futuro.
¡No existe el tiempo!: todo empieza.
El joven es inmortal
porque la muerte no le pertenece,
ni tan siquiera cuando la roza con la yema de sus dedos.
¿Y de la vida?
¡Ay! la vida,
¡al joven no le importa nada!
porque es toda para él.
Uno sabe perfectamente cuando ya no es joven
aunque se consuele con aquello
de que lo bello es bello si termina.
Pero es que para terminar hay que empezar,
y para empezar, el no joven,
suele usar el recurso de fabricar falsos hallazgos
con la penitencia de la moderación.
El no joven es un buñuelo relleno de tiempo
que hace cola en verano con sus hijos y su mujer
para montarse en los barquitos del Retiro,
y cosas mucho menos audaces,
y cosas mucho menos entretenidas.
El no joven
es una orquídea de invernadero,
es una tarde lluviosa de domingo,
es un quiero y no puedo,
es ese aguacate que se pide para hoy.
Hay que reconocer que la palabra «maduro»
es semánticamente intachable.
El sentimiento del no joven
es el del miedo permanente
a descubrirse, de pronto, llorando frente a la foto de su madre,
...o cosas que ni siquiera deben nombrarse.
¡Pero qué bello resulta llegar a no ser joven!
Es cierto que ya pasó aquella edad en la que se hizo historia,
pero siempre nos quedará el recuerdo, ¿verdad?
Además, con el vuelo de los años,
uno comienza a quererse un poquito más
y a aceptar esa esencia con la que nació,
y eso está muy bien.
¿Y entonces?, ¿de la vida?
¡Ay! la vida,
aunque parezca mentira
para el que no es joven ya lo es todo
porque empieza a ser nada para él.
Kalkbadan
En Madrid, a 8 de julio de 2018
Última edición: