Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas:
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Quiebra el verbo su figura, rompe el día su hermosura. La tarde exhala su último canto de coloridos pájaros; la función de la vida agoniza en extenuados ocasos.
El mar aquieta su bravura, sereno duerme en su paz de olas. Observa absorto, la agonía del día.
Las nubes con sus capas grises, ocultan al gallardo de los crines de oro, que en sus voces amarillas se despide, ¡Mirad aunque macilento, qué bello sonríe!
El sol envía reflejos de amor a su amante mar, le besa las pieles. Música de alquimia en su despedida. Sublimes pianos de Chopin en su adiós.
Quiebra el verbo del día: sus gaviotas ilusionadas, sus gentes laboriosas, su bullicio de niños...
Las olas, dan sus últimos besos a la arena despreocupada y húmeda. El sol oculta su cara abrazándose al azafranado cielo.
Quiebra el verbo del día su figura de dama iluminada, y da paso al ocaso que fuga en sus últimos vestidos amarillos de fiesta.
Quiebra el verbo su figura, rompe el día su hermosura. La tarde exhala su último canto de coloridos pájaros; la función de la vida agoniza en extenuados ocasos.
El mar aquieta su bravura, sereno duerme en su paz de olas. Observa absorto, la agonía del día.
Las nubes con sus capas grises, ocultan al gallardo de los crines de oro, que en sus voces amarillas se despide, ¡Mirad aunque macilento, qué bello sonríe!
El sol envía reflejos de amor a su amante mar, le besa las pieles. Música de alquimia en su despedida. Sublimes pianos de Chopin en su adiós.
Quiebra el verbo del día: sus gaviotas ilusionadas, sus gentes laboriosas, su bullicio de niños...
Las olas, dan sus últimos besos a la arena despreocupada y húmeda. El sol oculta su cara abrazándose al azafranado cielo.
Quiebra el verbo del día su figura de dama iluminada, y da paso al ocaso que fuga en sus últimos vestidos amarillos de fiesta.
Van tus letras emanando de tu mano hacia a la pluma aromando versos con dulzura. La imagen se hace muchas y en todas una cantando de color. Un placer el venir y gozarlo con mi emoción.
Te envío mi beso con creciente admiración.
!Cómo has crecido en tu poesía querida amiga y Gran Poetisa Edith Elvira Colqui Rojas!
Tu siempre amigo...
Anthua62
Quiebra el verbo su figura, rompe el día su hermosura. La tarde exhala su último canto de coloridos pájaros; la función de la vida agoniza en extenuados ocasos.
El mar aquieta su bravura, sereno duerme en su paz de olas. Observa absorto, la agonía del día.
Las nubes con sus capas grises, ocultan al gallardo de los crines de oro, que en sus voces amarillas se despide, ¡Mirad aunque macilento, qué bello sonríe!
El sol envía reflejos de amor a su amante mar, le besa las pieles. Música de alquimia en su despedida. Sublimes pianos de Chopin en su adiós.
Quiebra el verbo del día: sus gaviotas ilusionadas, sus gentes laboriosas, su bullicio de niños...
Las olas, dan sus últimos besos a la arena despreocupada y húmeda. El sol oculta su cara abrazándose al azafranado cielo.
Quiebra el verbo del día su figura de dama iluminada, y da paso al ocaso que fuga en sus últimos vestidos amarillos de fiesta.
Emociones impresas en esa versatilidad de la naturaleza aunada
y captada para reflejar expresiones que son brillos en la suavidad
del entorno que refleja la imagen. bella predisposion para
analizar el instante. saludos amables de luzyabsenta.
Quiebra el verbo su figura, rompe el día su hermosura. La tarde exhala su último canto de coloridos pájaros; la función de la vida agoniza en extenuados ocasos.
El mar aquieta su bravura, sereno duerme en su paz de olas. Observa absorto, la agonía del día.
Las nubes con sus capas grises, ocultan al gallardo de los crines de oro, que en sus voces amarillas se despide, ¡Mirad aunque macilento, qué bello sonríe!
El sol envía reflejos de amor a su amante mar, le besa las pieles. Música de alquimia en su despedida. Sublimes pianos de Chopin en su adiós.
Quiebra el verbo del día: sus gaviotas ilusionadas, sus gentes laboriosas, su bullicio de niños...
Las olas, dan sus últimos besos a la arena despreocupada y húmeda. El sol oculta su cara abrazándose al azafranado cielo.
Quiebra el verbo del día su figura de dama iluminada, y da paso al ocaso que fuga en sus últimos vestidos amarillos de fiesta.
Muy tierno tu poema!
El mar que se vá y deja un poco de espuma por aquí, otro por allá. No las olvida , solo las deja jugar y descansar un rato mientras organiza el fondo para el pronto descanso
Muy bello!
Cariños