lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me recibe la alegría
en la torre del silencio,
mientras los siglos apuran
la sal de los mares.
Y entona mi alma
cantos de fantasía,
borrándome de la memoria
lo efímero de la vida.
Llueven lunares de plata,
espumas de sangre roja,
lágrimas transparentes
lamiéndo la sal de mis cristales.
Ay, me recibe la alegría
… exhausta, y con fiebre.