Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imagina la noche sin su luna,
a la luna en un cielo sin diamantes,
noche de clara luna sin amantes,
amantes sin ardor en la laguna,
anchas sendas de amor sin caminantes,
ángeles de la tierra sin su cuna,
hombres del sur desnudos de aceituna,
océanos sin sal ni navegantes.
La vida tornaría en pesadilla,
perentoria estación final de invierno,
sepultura de aquello que fue antes.
No imagino a mi España sin Sevilla
ni a su sol desterrado en el infierno.
¡Vivan Séneca, Góngora, y Cervantes!
a la luna en un cielo sin diamantes,
noche de clara luna sin amantes,
amantes sin ardor en la laguna,
anchas sendas de amor sin caminantes,
ángeles de la tierra sin su cuna,
hombres del sur desnudos de aceituna,
océanos sin sal ni navegantes.
La vida tornaría en pesadilla,
perentoria estación final de invierno,
sepultura de aquello que fue antes.
No imagino a mi España sin Sevilla
ni a su sol desterrado en el infierno.
¡Vivan Séneca, Góngora, y Cervantes!