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Poeta recién llegado
Ya no quiero metal en el jardín,
ni entornar los ojos hacia mi pasado.
Tampoco quisiera un futuro de soldado.
Suceden los segundos a los años,
vuelan pájaros, vienen y van vientos de humedad o secos también.
Hay silencio o palabras, ruido, o lo improbable se transforma en música.
Mis pies acumulan asfalto, arena y tierra, hierba, pedales, agua, roca y nieve,
siguen, empecinados, tras una montaña de zapatos.
Dulzura en la piel, a veces una gota de niñez destella en la mirada,
qué bello es amar sobre cicatrices,
sumergirse en la profundidad del abandono,
sentir que las palabras son cómplices,
que hay espirales de besos sobre el rumor de fondo inmemorial,
ecos que señalan un camino menguante sobre el universo que se expande..
Renuncio al odio, aunque sé qué material estructura su esqueleto.
No quiero más sangre que la que me hace como vosotros.
Empiezo, otra vez empiezo, sigo empezando,
intentando aprender qué es ésto de ser humano.
ni entornar los ojos hacia mi pasado.
Tampoco quisiera un futuro de soldado.
Suceden los segundos a los años,
vuelan pájaros, vienen y van vientos de humedad o secos también.
Hay silencio o palabras, ruido, o lo improbable se transforma en música.
Mis pies acumulan asfalto, arena y tierra, hierba, pedales, agua, roca y nieve,
siguen, empecinados, tras una montaña de zapatos.
Dulzura en la piel, a veces una gota de niñez destella en la mirada,
qué bello es amar sobre cicatrices,
sumergirse en la profundidad del abandono,
sentir que las palabras son cómplices,
que hay espirales de besos sobre el rumor de fondo inmemorial,
ecos que señalan un camino menguante sobre el universo que se expande..
Renuncio al odio, aunque sé qué material estructura su esqueleto.
No quiero más sangre que la que me hace como vosotros.
Empiezo, otra vez empiezo, sigo empezando,
intentando aprender qué es ésto de ser humano.
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