Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con brillo escarlata en su envoltura,
celebré el primer instante del rocío,
consumidos rostros me miran con
sus líneas aisladas, indefinidas y
perplejas, y en la dilatada herrumbre
de las flores el cielo comba hebras de
murallas,
cautiva nudos del pudor del ángelus.
Desde los abovedados vientos enraiza
el rumor del aliento frío,
helando cicatrices del alma hunden
las cabelleras de las extensiones,
y el ser incógnito de diamantinos ojos
secunda los escozores sudorosos de las
aves, sobre el rocío pleno de los campos,
con insólita ternura,
pero más allá de esos vuelos indolentes
los graznidos reclaman vida a la lumbre
de helechos que el sol toca...
Tocan y boquean arabescos del relente,
estelas acrisoladas y dentelladas del aire
alborotadores desvelos
y feliz voluntad que brilla en la madrugada.
celebré el primer instante del rocío,
consumidos rostros me miran con
sus líneas aisladas, indefinidas y
perplejas, y en la dilatada herrumbre
de las flores el cielo comba hebras de
murallas,
cautiva nudos del pudor del ángelus.
Desde los abovedados vientos enraiza
el rumor del aliento frío,
helando cicatrices del alma hunden
las cabelleras de las extensiones,
y el ser incógnito de diamantinos ojos
secunda los escozores sudorosos de las
aves, sobre el rocío pleno de los campos,
con insólita ternura,
pero más allá de esos vuelos indolentes
los graznidos reclaman vida a la lumbre
de helechos que el sol toca...
Tocan y boquean arabescos del relente,
estelas acrisoladas y dentelladas del aire
alborotadores desvelos
y feliz voluntad que brilla en la madrugada.