FranPayne
Poeta recién llegado
Buenas, esta es mi primera aportación en el foro. Espero haberlo publicado en el sitio correcto, si no es así disculparme
Un placer poder participar en esta comunidad.
Preludio del fin de las horas perdidas
Lo he notado rugir dentro de mí
rasgar las paredes del alma,
Sostener en un silencio una nota larga.
He vuelto a cruzar el abismo,
el vacío del papel y sus contradicciones.
La calma infinita de quien no tiene miedo a morir,
en el corredor de la muerte.
Un cuervo apresado en una casa de apuestas,
el caballo que siempre sale primero, pero nunca termina la carrera.
Los dedos cruzados antes del salto mortal,
los santos olvidados bebiendo en el bar.
Nunca implores clemencia ni arrastres tu dignidad,
cuando no tengas nada, es lo único que te quedará.
Una devoción infinita por escapar de los confines del fracaso,
esta furia sangrienta que devora a los demás.
Aléjate de la perdición constate que supone depender de los demás.
Esparce las entrañas sobre las cenizas,
y grita a los odios esperanza.
No esperes nada de la vida porque no te debe nada
cruza el mar sobre una fobia, que el universo dejó escapar.
No sueñes con despojarte tan pronto de las heridas,
y culpa al viento del placer de su sabiduría.
La actitud colérica de las palabras derramadas que te hacían volver,
cuentos para niños, que te vuelven irascible bajo la piel.
Pero ellos siempre miran a otro lado.
No se detiene el ruido que hacen temblar las sábanas
ni el brillo incendiario de tus ojos bajo las cejas.
Ramé encerrado dentro de nuestras miradas
El aroma que se desprende al disparar todas las armas.
Solo perdurarán sombras de papel a punto de arder
cuando el calor de tus pasos las recorra.
Preludio del fin de las horas perdidas
Lo he notado rugir dentro de mí
rasgar las paredes del alma,
Sostener en un silencio una nota larga.
He vuelto a cruzar el abismo,
el vacío del papel y sus contradicciones.
La calma infinita de quien no tiene miedo a morir,
en el corredor de la muerte.
Un cuervo apresado en una casa de apuestas,
el caballo que siempre sale primero, pero nunca termina la carrera.
Los dedos cruzados antes del salto mortal,
los santos olvidados bebiendo en el bar.
Nunca implores clemencia ni arrastres tu dignidad,
cuando no tengas nada, es lo único que te quedará.
Una devoción infinita por escapar de los confines del fracaso,
esta furia sangrienta que devora a los demás.
Aléjate de la perdición constate que supone depender de los demás.
Esparce las entrañas sobre las cenizas,
y grita a los odios esperanza.
No esperes nada de la vida porque no te debe nada
cruza el mar sobre una fobia, que el universo dejó escapar.
No sueñes con despojarte tan pronto de las heridas,
y culpa al viento del placer de su sabiduría.
La actitud colérica de las palabras derramadas que te hacían volver,
cuentos para niños, que te vuelven irascible bajo la piel.
Pero ellos siempre miran a otro lado.
No se detiene el ruido que hacen temblar las sábanas
ni el brillo incendiario de tus ojos bajo las cejas.
Ramé encerrado dentro de nuestras miradas
El aroma que se desprende al disparar todas las armas.
Solo perdurarán sombras de papel a punto de arder
cuando el calor de tus pasos las recorra.