Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es el señor Decepción,
Aporreando mi puerta.
Entre.
Pase.
No se corte.
Sientese.
Ocupe su lugar.
¿Qué desea?
-Hundirte un poco más.
¿Más? No podrá.
-Siempre hay sitio para otro puñal.
No hay tregua,
¿verdad?
-Sabes que no la habrá.
Estás aquí.
Tendrás que luchar.
Me rindo entonces.
No escribiré más.
Mi poesía morirá.
-Tú no haces poesia.
¿Y tú te llamas Decepción?
Siéntate.
Ponte cómodo.
Se levanta el telón.
La fiesta comenzó.
Aporreando mi puerta.
Entre.
Pase.
No se corte.
Sientese.
Ocupe su lugar.
¿Qué desea?
-Hundirte un poco más.
¿Más? No podrá.
-Siempre hay sitio para otro puñal.
No hay tregua,
¿verdad?
-Sabes que no la habrá.
Estás aquí.
Tendrás que luchar.
Me rindo entonces.
No escribiré más.
Mi poesía morirá.
-Tú no haces poesia.
¿Y tú te llamas Decepción?
Siéntate.
Ponte cómodo.
Se levanta el telón.
La fiesta comenzó.
Última edición: