HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
Sumar años de vida es restar sin concluir cuantos faltan en esta pasantía corpórea y pasajera. He sumado sin fallar en minutos, horas, días, semanas, años y décadas de existencia, con exactas respuestas. Numéricamente intachable, pero en realidad hay fracciones, que no depende de números, sino de esta carne que enllagada, culpada de ser músculo frágil, mundana con instancia divina, no quepa más que una resta al estilo de Adán y Eva.
Hoy que cumplo años, felicidad extrema, me pregunto y respondo: "¿Qué has hecho en esta panacea de cosas bellas?; Sumar años, soñando lograr metas y metas”.
Hoy que no estoy con mis hermanos, padre y madre, parientes… me surge la idea de que sin ellos no daría esta respuesta que la estoy dando e intento dar más, que sin su cuna sanguínea, amistad, cariño, familiaridad, esta torre ya estaría siendo historia como resto que solo se recuerda.
Hoy que cumplo años, felicidad extrema, me pregunto y respondo: "¿Qué has hecho en esta panacea de cosas bellas?; Sumar años, soñando lograr metas y metas”.
Hoy que no estoy con mis hermanos, padre y madre, parientes… me surge la idea de que sin ellos no daría esta respuesta que la estoy dando e intento dar más, que sin su cuna sanguínea, amistad, cariño, familiaridad, esta torre ya estaría siendo historia como resto que solo se recuerda.
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