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Divagaciones sentimentales III, IV y V (Medardo Ángel Silva)

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Esporádico permanente
Autor: Medardo Ángel Silva (Guayaquil, Ecuador, 8 de junio de 1898 – 10 de junio de 1919).
Fue escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano, considerándose el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana, y perteneciente a la llamada generación decapitada.

Música de fondo: Confesión, pasillo compuesto por Enrique Espín Yépez (Quito, 19 de noviembre de 1926 - México, 21 de mayo de 1997)
Fue un compositor, músico y director ecuatoriano.

Declamado por : Dragón Ecu. Link debajo
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/medardo-angel-silva-divagaciones-sentimentales

La serie Divagaciones sentimentales contiene cinco poemas escritos entre los años 1915 a 1916.

Por encontrarse una cercana continuidad, los poemas III, IV y V suelen unirse como si fueran un solo poema.

III
Princesa de los ojos floridos y románticos,
que vierten una suave luz purificadora,
por quien deshojo todos los lirios de mis cánticos
y hay en mis negras noches resplandores de aurora.
Sé que tus manos leves no estrecharán las mías,
ni probarán mis labios lo dulce de tu boca;
que por el lago azul de mis melancolías
no pasará tu esquife blanco de reina loca;
y, sin embargo, te amo desesperadamente
y como un ciego voy tras tus amadas huellas;
o elevo mis canciones, ¡como un niño demente
que alza las manos para alcanzar las estrellas!

IV
Toda mi inútil gloria no vale lo que el oro
de tu risa o un rayo de tu mirar profundo.
Mujer, carne de nardos y de estrellas, tesoro
celeste que ilumina la conciencia del mundo.
Tú, que haces florecer jazmines en el lodo
y siendo fuente humana das el divino verso,
tienes por arma el llanto, la risa, el beso, todo
lo fragante y lo puro que tiene el Universo...
Mujer, Diosa o Esfinge, mi corazón quisiera
ser una roja adelfa a tu seno prendida,
¡que tu boca —rosado vampiro— me sorbiera
la nostálgica y pura fragancia de mi vida!

V
Como esos monjes pálidos de que hablan las leyendas,
espectros de las negras crujías conventuales,
yo quiero abandonar las escabrosas sendas
en que urde el Mal sus siete laberintos fatales.
Encerraré en un claustro mi dolor exquisito
y a solas con mis sueños cultivaré mis rosas;
mi alma será un espejo que copie lo Infinito
más allá del humano límite de las cosas...
Tal ha de ser mi vida de paz... Hasta que un día
en la devota celda, me encuentren los Hermanos
moribundo a los pies de la Virgen María,
¡teniendo tu amarillo retrato entre mis manos!

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Fondo musical: confesión (pasillo de Enrique Espín Yépez).
 
Última edición:
Un buen recitado, para este buen poema que nos presentas Riusuke, ...

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Autor: Medardo Ángel Silva (Guayaquil, Ecuador, 8 de junio de 1898 – 10 de junio de 1919).
Fue escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano, considerándose el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana, y perteneciente a la llamada generación decapitada.

Música de fondo: Confesión, pasillo compuesto por Enrique Espín Yépez (Quito, 19 de noviembre de 1926 - México, 21 de mayo de 1997)
Fue un compositor, músico y director ecuatoriano.

Declamado por : Dragón Ecu. Link debajo
https://soundcloud.com/ryusuke-ishikawa/medardo-angel-silva-divagaciones-sentimentales

La serie Divagaciones sentimentales contiene cinco poemas escritos entre los años 1915 a 1916.

Por encontrarse una cercana continuidad, los poemas III, IV y V suelen unirse como si fueran un solo poema.

III
Princesa de los ojos floridos y románticos,
que vierten una suave luz purificadora,
por quien deshojo todos los lirios de mis cánticos
y hay en mis negras noches resplandores de aurora.
Sé que tus manos leves no estrecharán las mías,
ni probarán mis labios lo dulce de tu boca;
que por el lago azul de mis melancolías
no pasará tu esquife blanco de reina loca;
y, sin embargo, te amo desesperadamente
y como un ciego voy tras tus amadas huellas;
o elevo mis canciones, ¡como un niño demente
que alza las manos para alcanzar las estrellas!

IV
Toda mi inútil gloria no vale lo que el oro
de tu risa o un rayo de tu mirar profundo.
Mujer, carne de nardos y de estrellas, tesoro
celeste que ilumina la conciencia del mundo.
Tú, que haces florecer jazmines en el lodo
y siendo fuente humana das el divino verso,
tienes por arma el llanto, la risa, el beso, todo
lo fragante y lo puro que tiene el Universo...
Mujer, Diosa o Esfinge, mi corazón quisiera
ser una roja adelfa a tu seno prendida,
¡que tu boca —rosado vampiro— me sorbiera
la nostálgica y pura fragancia de mi vida!

V
Como esos monjes pálidos de que hablan las leyendas,
espectros de las negras crujías conventuales,
yo quiero abandonar las escabrosas sendas
en que urde el Mal sus siete laberintos fatales.
Encerraré en un claustro mi dolor exquisito
y a solas con mis sueños cultivaré mis rosas;
mi alma será un espejo que copie lo Infinito
más allá del humano límite de las cosas...
Tal ha de ser mi vida de paz... Hasta que un día
en la devota celda, me encuentren los Hermanos
moribundo a los pies de la Virgen María,
¡teniendo tu amarillo retrato entre mis manos!
Maravillosa reclamación que disfruté mientras almorzara.
Linda voz. Gracias !!
 
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