lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Si deja de fluir
el río de mi sangre,
ya nada sentiré;
se apagará mi aliento.
El reloj de mis horas
es de frágil cristal,
de áridas arenas,
de inescrutables páramos.
Que me abrace la muerte
con nieve en las montañas,
con mis sienes marchitas
blancas como la espuma.
Se fundirá el latido
en las fraguas del Cosmos.
Lomafresquita.