Recuerdo que te dije que no te iba a preguntar más e iba a indagar yo mismo, pero lo de la azul sonrisa no lo pillo
No tengo ni idea de como fue la poesía rococó, pero debería poderse enmarcar la tuya en ese movimiento.
Quizás solo: “qué dulce”, quizás dices: “semillas”. A mí me gusta mucho esto, no sé cómo llegaste a ello, si por buscar la rima o por plan establecido, pero me gusta.
Veo una descripción de la amada y del momento en las tres primeras estrofas y una conclusión no descriptiva en los dos últimos versos como cierre.
Un abrazo.
Cómo me gustan tus comentarios Oncina, eres un crack.
Compañero me puedes preguntar cuánto quieras que para mí es un placer intentar dar luz a lo que escribo. Ya has visto que yo también lo hice ayer en tu poema.
“Azul sonrisa”, digamos que sería como aquello de “azul marino”, que viene a decir que se trata de un azul oscuro o fuerte. En mi caso la palabra “sonrisa” es el adjetivo del azul de sus ojos. Una sonrisa la percibimos como un gesto alegre, vivo o brillante, por tanto “azul sonrisa” sería un azul vivo, un azul eléctrico.
El poema comienza a dar pistas con el título, ya sabes que el fuego desvela un mensaje escrito con zumo de limón, y por ahí van los tiros.
La primera estrofa es puramente descriptiva de los ojos y la piel de ella a modo de introducción.
La segunda estrofa comienza a entrar en materia con respecto a esos mensajes ocultos y que son tan femeninos. En esta segunda estrofa los dos primeros versos hablan de ese “lenguaje corporal”, del cómo en ocasiones coquetea una mujer tocándose el pelo, de cómo lo riza entre los dedos, lo acaricia, lo acomoda (evidentemente hablo de un contexto de intimidad que en otras situaciones también puede tocárselo por nervios, por ejemplo jejeje ). En los siguientes dos versos de la estrofa intento transmitir que dichos gestos son como ese mensaje que sin necesidad de palabras afianza la búsqueda de seducción.
La tercera estrofa habla de cómo una mujer emplea ciertas palabras que significando en su literalidad cualquier cosa alejada del erotismo pero quizás por vivencias entre ella y su pareja o por otros motivos diversos en realidad al pronunciarlas está buscando la provocación con una sutileza y elegancia de la que carecemos los hombres, pero que cuando la confianza es intensa y se comprende ocurre que al escucharlas: “son como avispas para el pulso o como anzuelos para la quimera”. Me preguntas lo siguiente:
Quizás solo: “qué dulce”, quizás dices: “semillas”. A mí me gusta mucho esto, no sé cómo llegaste a ello, si por buscar la rima o por plan establecido, pero me gusta.
Pues haciendo referencia a lo que acabo de decir respecto a la tercera estrofa aclararte que eso de "qué dulce" o lo de "semillas" son precisamente algunas de esas cosas que, por situaciones pasadas o vivencias nuestras, cuando mi pareja las dices en ciertas circunstancias en realidad me está diciendo cosa distinta a su significado, digamos, RAE.
La última estrofa es una conclusión o resumen de lo anterior.
Gracias compañero, un fuerte abrazo.