Maroc
Alberto
Igan siempre ha estado aquí,
desde nuestros principios,
cuando el barro.
Cambió de nombre y de cuerpo,
de padres y de madres,
de color de pelo y piel,
pero siempre es Igan;
derrochador de lo ajeno y lo propio,
asesino en masa o uno por una,
canalla voraz,
ególatra, creador de acólitos prescindibles
corruptos y a su servicio,
sustentador de mercenarios crueles
armados de veneno
por unos cobres y un puesto,
derribado por si mismo,
erigido por él,
ángel y demonio,
imagen de "Neptuno devorando a su hijo"
en los ratos libres,
hiel,
humano y destructor hasta el último vivo,
¡Igan...! Él manda, supervisa, prohíbe, ordena,
da vida o muerte,
señor de todo..., arena.
desde nuestros principios,
cuando el barro.
Cambió de nombre y de cuerpo,
de padres y de madres,
de color de pelo y piel,
pero siempre es Igan;
derrochador de lo ajeno y lo propio,
asesino en masa o uno por una,
canalla voraz,
ególatra, creador de acólitos prescindibles
corruptos y a su servicio,
sustentador de mercenarios crueles
armados de veneno
por unos cobres y un puesto,
derribado por si mismo,
erigido por él,
ángel y demonio,
imagen de "Neptuno devorando a su hijo"
en los ratos libres,
hiel,
humano y destructor hasta el último vivo,
¡Igan...! Él manda, supervisa, prohíbe, ordena,
da vida o muerte,
señor de todo..., arena.
Última edición: