Fredmore
Romano Manfre More
Descansa la vida, su vigor ya aminora,
sobre los arcos de luna menguante
de mi fiel anuente mecedora,
último reducto de un cansado caminante.
Se apaga la vida fatigosa
entre los brazos de mi postrera amante,
depositaria mansa y silenciosa
de mis andanzas de bohemio errante.
Cuando al desván seas pronto arrinconada
entre trastos viejos, polvorienta, olvidada,
y triste porque ya no me acompañas,
echarás mis cuentos a las telarañas.
Recordarás mis secretos, mis sinsabores,
y de otros tiempos los recuerdos mejores,
mis logros, mis fracasos, mis añoranzas,
mis tristezas, mis sueños, mis esperanzas,
y mi último anhelo de esta vida:
para todos justicia, salud y seguridad,
paz, progreso y prosperidad
en esta tierra de gracia y libertad,
trabajo digno y justa remuneración,
facilidad de estudio y educación,
amor y unidad familiar
y felicidad en su tierra encontrar.
Entonces con el profeta Simeón
diré lleno de satisfacción:
“ya puedo morir en paz, Señor,
porque ya he visto la salvación.”
sobre los arcos de luna menguante
de mi fiel anuente mecedora,
último reducto de un cansado caminante.
Se apaga la vida fatigosa
entre los brazos de mi postrera amante,
depositaria mansa y silenciosa
de mis andanzas de bohemio errante.
Cuando al desván seas pronto arrinconada
entre trastos viejos, polvorienta, olvidada,
y triste porque ya no me acompañas,
echarás mis cuentos a las telarañas.
Recordarás mis secretos, mis sinsabores,
y de otros tiempos los recuerdos mejores,
mis logros, mis fracasos, mis añoranzas,
mis tristezas, mis sueños, mis esperanzas,
y mi último anhelo de esta vida:
para todos justicia, salud y seguridad,
paz, progreso y prosperidad
en esta tierra de gracia y libertad,
trabajo digno y justa remuneración,
facilidad de estudio y educación,
amor y unidad familiar
y felicidad en su tierra encontrar.
Entonces con el profeta Simeón
diré lleno de satisfacción:
“ya puedo morir en paz, Señor,
porque ya he visto la salvación.”