La Monja correlona
La monja correlona del colegio
gozaba de placeres restringidos...
así que presenciamos sus vahídos
cuando entonaba notas del arpegio.
Suspiraba observando al celador
cuando se descuidaba la patrona.
Un tiempo caminó con "La llorona"
fingiendo desmayarse de calor.
La monja se ayunaba cada día...
y sus gritos se oían desde lejos.
Nosotros, los infantes no pende...
supimos que la monja ya cog...
Etc... y etc...
Por eso, pasaba cada cosa...
Autor: Jorge de Córdoba