Mujer Morena
Poeta asiduo al portal
A veces me pregunto
¿qué apariencia tiene la muerte?
Será esa sombra negra y fría con guadaña
que nos pinta la imaginación ajena
o una mal armada colección de huesos,
seca hasta el desahucio que camina
sobre la tierra dejando dolor a su paso.
No sé, jamás la he visto conscientemente,
puede ser que también ella
evolucione con el mundo
y sea una dama refinada
que al amanecer enfunde su figura
en un vestido de Óscar de la Renta
y esparza en su piel aroma de Coco Chanel;
probablemente se disfrace de pordiosera
con las ropas sucias y roídas,
para entender un poco nuestras miserias
y vague por ahí como alma en pena llorando
por las vidas que destroza
otras seriamente aliviada
por la escoria de la que libera al mundo.
A pesar de todas estas divagaciones,
creo que es un ser atormentado
que de vez en cuando se consuela
contemplando el atardecer
en medio de algún campo desierto;
aquellos momentos
en que la vida le da un respiro,
se sienta en silencio a esperar que salga la luna
y escucha a Mozart, Chopin o a Bach,
mientras el viento le enfría los pensamientos
y le despierta la piel.
Quiero pensar que es así,
porque sí yo estuviera en su lugar
no me perdería la oportunidad
de ver morir el día y ver de cerca el amanecer.