Todo por un reloj...

Guadalupe D. Lopez

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me ganaron las emociones.
Me traicionaron las lágrimas.
Me invadieron los recuerdos.
Me sentí emocionada.
Todo por un reloj...
Pero, no es un reloj cualquiera,
es aquel que perteneció
al dueño de mis quincenas.
Su valor sentimental trasciende
en el tiempo y en la historia de nuestras vidas,
se lo regalamos para un cumpleaños
porque el señor lo quería.
Un día de tantos despareció
y pensé que lo había perdido,
hasta que volví a verlo
en la muñeca de otro amigo.
Cuando finalmente confesó
que lo había regalado,
me enojé y pataleé
sin entender que había pasado.
A regañadientes terminé aceptando
aquel "turbio" motivo,
aunque el enojo me duró,
mucho tiempo, sin olvido.
Hoy después de tantos años,
regreso a mis manos aquel viejo reloj.
Yo, al verlo, me llené de emoción.
Me quedé sin palabras,
sentí un nudo en la garganta.
Me invadió la nostalgia,
miré tu imagen adorada.
No supe que decir... Mientras en ti yo pensaba.
Me ganaron las emociones
y me quedé ahí parada.
Sentí mojarse mis ojos,
una lágrima resbalaba.
Traté de controlarme, mientras a solas lloraba.
Lloré... Lloré en esta iglesia mientras recordaba,
que hace tiempo a mi lado caminabas.
Y me vi en tu misa de cuerpo presente,
el día que te enterraba.
Todo esto por un reloj...
Un reloj que te gustaba.
 
Me ganaron las emociones.
Me traicionaron las lágrimas.
Me invadieron los recuerdos.
Me sentí emocionada.
Todo por un reloj...
Pero, no es un reloj cualquiera,
es aquel que perteneció
al dueño de mis quincenas.
Su valor sentimental trasciende
en el tiempo y en la historia de nuestras vidas,
se lo regalamos para un cumpleaños
porque el señor lo quería.
Un día de tantos despareció
y pensé que lo había perdido,
hasta que volví a verlo
en la muñeca de otro amigo.
Cuando finalmente confesó
que lo había regalado,
me enojé y pataleé
sin entender que había pasado.
A regañadientes terminé aceptando
aquel "turbio" motivo,
aunque el enojo me duró,
mucho tiempo, sin olvido.
Hoy después de tantos años,
regreso a mis manos aquel viejo reloj.
Yo, al verlo, me llené de emoción.
Me quedé sin palabras,
sentí un nudo en la garganta.
Me invadió la nostalgia,
miré tu imagen adorada.
No supe que decir... Mientras en ti yo pensaba.
Me ganaron las emociones
y me quedé ahí parada.
Sentí mojarse mis ojos,
una lágrima resbalaba.
Traté de controlarme, mientras a solas lloraba.
Lloré... Lloré en esta iglesia mientras recordaba,
que hace tiempo a mi lado caminabas.
Y me vi en tu misa de cuerpo presente,
el día que te enterraba.
Todo esto por un reloj...
Un reloj que te gustaba.


Los objetos más sencillos a veces son los más valiosos, son las reliquias del corazón.
En este mundo cruel que nos toca transitar, donde se menosprecian las emociones, donde la frialdad en la mirada parece ser moda, poemas como los tuyos, surgidos desde el dolor y la pérdida, nos acercan al alma.
Te envío un fuerte abrazo de amistad.
 
Buenos días mi querida amiga y Poetisa Cecy B. Muchas gracias por continuar leyendo mis poemas. Por su profundo y bello comentario lleno de comprensión y cariño. Y por esos abrazos llenos de amistad. Sabe que es muy cierto. Cuando las personas ya no están todo lo que hacia y decía se vuelve más importante. Y los pequeños objetos adquieren un valor sentimental trascendental. "Reliquias del corazón" me encanto esa hermosa y significativa expresión. Saludos y abrazos uniendo distancias. Dios me la bendiga siempre.
 
Me ganaron las emociones.
Me traicionaron las lágrimas.
Me invadieron los recuerdos.
Me sentí emocionada.
Todo por un reloj...
Pero, no es un reloj cualquiera,
es aquel que perteneció
al dueño de mis quincenas.
Su valor sentimental trasciende
en el tiempo y en la historia de nuestras vidas,
se lo regalamos para un cumpleaños
porque el señor lo quería.
Un día de tantos despareció
y pensé que lo había perdido,
hasta que volví a verlo
en la muñeca de otro amigo.
Cuando finalmente confesó
que lo había regalado,
me enojé y pataleé
sin entender que había pasado.
A regañadientes terminé aceptando
aquel "turbio" motivo,
aunque el enojo me duró,
mucho tiempo, sin olvido.
Hoy después de tantos años,
regreso a mis manos aquel viejo reloj.
Yo, al verlo, me llené de emoción.
Me quedé sin palabras,
sentí un nudo en la garganta.
Me invadió la nostalgia,
miré tu imagen adorada.
No supe que decir... Mientras en ti yo pensaba.
Me ganaron las emociones
y me quedé ahí parada.
Sentí mojarse mis ojos,
una lágrima resbalaba.
Traté de controlarme, mientras a solas lloraba.
Lloré... Lloré en esta iglesia mientras recordaba,
que hace tiempo a mi lado caminabas.
Y me vi en tu misa de cuerpo presente,
el día que te enterraba.
Todo esto por un reloj...
Un reloj que te gustaba.
Surge el poema desde esa cadencia hacia un pequeño objeto. ese reloj
que es gorgoteo de fragilidades melancolicas para esparcir una historia
de calcinacion amorosa. excelentes esas manecillas de sensaciones
establecidas. saludos amables de luzyabsenta
 
Mi querido maestro y poeta LUZYABSENTA gracias por su bella presencia en mis letras y por ese profundo comentario. Siempre hay algo que detona esa explosión de recuerdos en el tiempo marcados por las manecillas de un reloj.
 
Me ganaron las emociones.
Me traicionaron las lágrimas.
Me invadieron los recuerdos.
Me sentí emocionada.
Todo por un reloj...
Pero, no es un reloj cualquiera,
es aquel que perteneció
al dueño de mis quincenas.
Su valor sentimental trasciende
en el tiempo y en la historia de nuestras vidas,
se lo regalamos para un cumpleaños
porque el señor lo quería.
Un día de tantos despareció
y pensé que lo había perdido,
hasta que volví a verlo
en la muñeca de otro amigo.
Cuando finalmente confesó
que lo había regalado,
me enojé y pataleé
sin entender que había pasado.
A regañadientes terminé aceptando
aquel "turbio" motivo,
aunque el enojo me duró,
mucho tiempo, sin olvido.
Hoy después de tantos años,
regreso a mis manos aquel viejo reloj.
Yo, al verlo, me llené de emoción.
Me quedé sin palabras,
sentí un nudo en la garganta.
Me invadió la nostalgia,
miré tu imagen adorada.
No supe que decir... Mientras en ti yo pensaba.
Me ganaron las emociones
y me quedé ahí parada.
Sentí mojarse mis ojos,
una lágrima resbalaba.
Traté de controlarme, mientras a solas lloraba.
Lloré... Lloré en esta iglesia mientras recordaba,
que hace tiempo a mi lado caminabas.
Y me vi en tu misa de cuerpo presente,
el día que te enterraba.
Todo esto por un reloj...
Un reloj que te gustaba.

Bellos versos que recuerdan a una persona querida y que se fue. Baste un solo objeto para despertar todos aquellos sentímientos que jamás se van de nuestros corazones.
Un placer leer tus conmovedores versos amiga Guadalupe.
Un fuerte abrazo desde los cielos de este halcón.
 

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