La culpa

Aquí,
aquí,
¡aquí!

Con mi noche,
mi vergüenza,
mi voz muda.

Mi silencio de aullido.


La llaga,
la llaga
y un clamor de huesos rotos,
de garganta muerta hacia el semen.

Lloro, llora mi nombre,
carne de niño, carne en tiras del sueño,
lágrimas en ataúd, ojos opacos como luciérnagas de infamia.
Darse cuenta de ese clamor..., ver la carne de niño ultrajada en esa
muerte de infancia que averguenza el punto solemne de los sentimientos
humanos. poema lleno de una fuerza que aturde y se retuerce en tristeza.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Aquí,
aquí,
¡aquí!

Con mi noche,
mi vergüenza,
mi voz muda.

Mi silencio de aullido.


La llaga,
la llaga
y un clamor de huesos rotos,
de garganta muerta hacia el semen.

Lloro, llora mi nombre,
carne de niño, carne en tiras del sueño,
lágrimas en ataúd, ojos opacos como luciérnagas de infamia.
Machaca, incluso aquellos momentos en que crees tenerla. Saludos cordiales, penabad.
 

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