Lírico.
Exp..
Al loro
El borracho del barrio, con la churra
fuera, en la plaza. Un día él fue otro niño
jugando como todos. Quien se aburra
será poque él lo quiere. Dios es guiño,
una alerta, señores; hay quien curra
más que nadie y nada hace. Yo escudriño
la calle como un sueño; lo que ocurra
lo voy a traducir en ritmo. Y ciño
el tiempo por la cola. Voy tirando
por rosas de uralita. No sé cuándo,
ni cómo, ni por qué; tú estás tan sóla,
mi vida, mía, vuestra, nuestra; el roce
de Dios está en mi diestra, y me conoce:
ya sabe que resueno en su gran ola.
El borracho del barrio, con la churra
fuera, en la plaza. Un día él fue otro niño
jugando como todos. Quien se aburra
será poque él lo quiere. Dios es guiño,
una alerta, señores; hay quien curra
más que nadie y nada hace. Yo escudriño
la calle como un sueño; lo que ocurra
lo voy a traducir en ritmo. Y ciño
el tiempo por la cola. Voy tirando
por rosas de uralita. No sé cuándo,
ni cómo, ni por qué; tú estás tan sóla,
mi vida, mía, vuestra, nuestra; el roce
de Dios está en mi diestra, y me conoce:
ya sabe que resueno en su gran ola.
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