Lírico.
Exp..
El fin del mundo
Ya está,
ya se ha encendido
por el cielo un letrero luminoso
que nos anuncia
el final de este mundo imperdonable.
Ya podemos
dejar esa botella de JackDaniels
temblando en la mesilla de una alcoba
frente al mar del olvido; la saliva
escribiéndote mi último poema:
la dulce tragedia de mi lengua
que fatiga tu carne deleitada
sobre un lecho instalado
al límite del tiempo.
Ya podemos
brindar por nuestro amor
hacia la nada;
cantar nuestro placer
hacia el silencio;
hacer todas las cosas
que quisimos
al vernos por la calle
esta mañana,
porque ha llegado ya,
morena mía,
el fin del mundo.
Ya está,
ya se ha encendido
por el cielo un letrero luminoso
que nos anuncia
el final de este mundo imperdonable.
Ya podemos
dejar esa botella de JackDaniels
temblando en la mesilla de una alcoba
frente al mar del olvido; la saliva
escribiéndote mi último poema:
la dulce tragedia de mi lengua
que fatiga tu carne deleitada
sobre un lecho instalado
al límite del tiempo.
Ya podemos
brindar por nuestro amor
hacia la nada;
cantar nuestro placer
hacia el silencio;
hacer todas las cosas
que quisimos
al vernos por la calle
esta mañana,
porque ha llegado ya,
morena mía,
el fin del mundo.
Última edición: