hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Peinó sus pocos pelos, como si los contara.
Dejó su cara en el espejo, como si la olvidara.
Tomó su maletín como si mordiera
y miró a su mujer como si no existiera...
Enfiló hacia la puerta como si pensara
que del otro lado no existía nada.
Viajó en el autobús, como si flotara
mirándose hacia adentro, como si soñara.
Entró a la oficina como si se cayera,
sus compañeros lo miraban
y volvían la cara.
Abrió su maletín como si lo violara,
sacó una pipa enorme, como si le quemara...
Corrió hacia la gerencia, como si volara.
Vació el cargador, como si le gustara
la cara del gerente cuando suplicaba.
Volvió a su escritorio donde lo esperaba
la foto de aquella que lo traicionara
¡con el mismo tipo al que liquidara!
La hizo a un lado y comenzó a trabajar,
como si nada.
Dejó su cara en el espejo, como si la olvidara.
Tomó su maletín como si mordiera
y miró a su mujer como si no existiera...
Enfiló hacia la puerta como si pensara
que del otro lado no existía nada.
Viajó en el autobús, como si flotara
mirándose hacia adentro, como si soñara.
Entró a la oficina como si se cayera,
sus compañeros lo miraban
y volvían la cara.
Abrió su maletín como si lo violara,
sacó una pipa enorme, como si le quemara...
Corrió hacia la gerencia, como si volara.
Vació el cargador, como si le gustara
la cara del gerente cuando suplicaba.
Volvió a su escritorio donde lo esperaba
la foto de aquella que lo traicionara
¡con el mismo tipo al que liquidara!
La hizo a un lado y comenzó a trabajar,
como si nada.
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