Me paso contemplando el mundo cada día, pero mis ojos no se acostumbran. Cada día ando el mismo camino que se abre ante mi memoria. No cedo paso a las acciones intencionadas, solo hay lugar para mis pensamientos.
Cada pausa que mi cerebro experimenta es obligada por un input del exterior. Misma puerta, mismo ascensor, mismo parque, misma sombra, misma farola y mismo camino. No hay lugar. Solo existe el espacio. El que recorre mi cerebro y este no se encuentra en la realidad tangible. Entonces, ¿cual es el camino? ¿Es la piedra que piso?¿Es la hierba que juguetea con mis suelas?¿O quizas el viento que se estrella con variable intensidad? Es ninguno y todos a la vez. Es el espacio que mi cabeza explora, que mi imaginación permuta y el cual es transgredido por los cortes obligados de la realidad, por las personas que esquivo al caminar y los coches que me obligan a forzar la atención.
Por tanto yo pregunto, ¿Es entonces siempre la misma puerta, el mismo ascensor, el mismo parque, la misma sombra, la misma farola y el mismo camino?, o quizas ellos son idénticos y el que cambia soy yo. Sea como sea, el recorrido siempre acaba siendo diferente.
Cada pausa que mi cerebro experimenta es obligada por un input del exterior. Misma puerta, mismo ascensor, mismo parque, misma sombra, misma farola y mismo camino. No hay lugar. Solo existe el espacio. El que recorre mi cerebro y este no se encuentra en la realidad tangible. Entonces, ¿cual es el camino? ¿Es la piedra que piso?¿Es la hierba que juguetea con mis suelas?¿O quizas el viento que se estrella con variable intensidad? Es ninguno y todos a la vez. Es el espacio que mi cabeza explora, que mi imaginación permuta y el cual es transgredido por los cortes obligados de la realidad, por las personas que esquivo al caminar y los coches que me obligan a forzar la atención.
Por tanto yo pregunto, ¿Es entonces siempre la misma puerta, el mismo ascensor, el mismo parque, la misma sombra, la misma farola y el mismo camino?, o quizas ellos son idénticos y el que cambia soy yo. Sea como sea, el recorrido siempre acaba siendo diferente.