la_piedra_insular
Poeta asiduo al portal
El golpe de las olas
en esta roca
hacen el poema duro
metal de silencio
sinergia de labios
un manifiesto de oídos
sordos que atrapan
la niebla de los días
en mi calendario roto.
Vibraciones menores
que germinan en el sol
de tu ombligo,
¡ah días enteros contigo!
nunca fuimos amantes
en el vocablo de los cuerpos,
crecimos en el ejercicio intenso
de las silabas y el ritmo,
un espacio entre dos besos
de talla mayor al otro lado
de nuestra vibración, todo
callaba para escuchar el relámpago
de nuestra inspiración.
Pudo en mi desde cielo
como un cuchillo terco
alimentar la herida del universo,
siempre olfateábamos los sentimientos
en las palabras mismas...
Nunca miramos lo que se escribía
dormíamos en el encantamiento
que aveces producía nuestro silencio,
supimos eso que en la poesía;
lo fundamental es quedarse callado,
así el humo blanco
de las lineas que marcaron nuestro amor,
una ambigüedad
una inexactitud
en toda nuestra demora para amar.
Viajamos en el calendario
de las arrogancias para no levantar
sospecha
era tu pequeño ejercicio de cada mañana,
dejamos que otra mano acariciara nuestra
tristeza,
la trepidación del sentimiento
hacia mas dura la lejanía,
así escribí para ti cada semana y
siempre volví a la miseria de los excesos
del corazón...
La trampa de la
atracción
que nos dejaba temblando
al creer en el
encantamiento
de las flores,
ahora en voz alta
en el secreto de mi balcón,
urge sacar del pecho
esta sensación que no quiere
germinar en olvido, carencia y desazón.
LPI
en esta roca
hacen el poema duro
metal de silencio
sinergia de labios
un manifiesto de oídos
sordos que atrapan
la niebla de los días
en mi calendario roto.
Vibraciones menores
que germinan en el sol
de tu ombligo,
¡ah días enteros contigo!
nunca fuimos amantes
en el vocablo de los cuerpos,
crecimos en el ejercicio intenso
de las silabas y el ritmo,
un espacio entre dos besos
de talla mayor al otro lado
de nuestra vibración, todo
callaba para escuchar el relámpago
de nuestra inspiración.
Pudo en mi desde cielo
como un cuchillo terco
alimentar la herida del universo,
siempre olfateábamos los sentimientos
en las palabras mismas...
Nunca miramos lo que se escribía
dormíamos en el encantamiento
que aveces producía nuestro silencio,
supimos eso que en la poesía;
lo fundamental es quedarse callado,
así el humo blanco
de las lineas que marcaron nuestro amor,
una ambigüedad
una inexactitud
en toda nuestra demora para amar.
Viajamos en el calendario
de las arrogancias para no levantar
sospecha
era tu pequeño ejercicio de cada mañana,
dejamos que otra mano acariciara nuestra
tristeza,
la trepidación del sentimiento
hacia mas dura la lejanía,
así escribí para ti cada semana y
siempre volví a la miseria de los excesos
del corazón...
La trampa de la
atracción
que nos dejaba temblando
al creer en el
encantamiento
de las flores,
ahora en voz alta
en el secreto de mi balcón,
urge sacar del pecho
esta sensación que no quiere
germinar en olvido, carencia y desazón.
LPI
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