Azucena (romance)

Andreas

Poeta adicto al portal
Azucena



En la cuna embarazada,

de luto te hallas sumida,

el otoño te acalora,

la primavera te abriga.

Tu manta, el rocío ahuyenta,

opuesta a la retentiva,

drenan los puntos sin pausa,

(la humedad siempre fastidia).

Por las noches tan traviesa

a los amores inspiras,

regalando tus fragancias

entre bocas que cautivas.


De vestido con cien soles

como manitas de espiga,

te engalanas unas veces,

otra en rosa, azul o albina.

Una fila vas formando

con hermanas de alta estima,

entre los surcos te arrojas,

campanita destejida.


En el viejo Egipto fuiste

adjunta a Horus, argentina

y al poder alto y divino

por tu pureza con pinta.

Recibiste aun el nombre

de Iris, la diosa en cimbra,

portadora de mensajes

de cielo a tierra en misiva.


Amiga de calma eres,

prima de la medicina,

mediante tus infusiones

a los pulmones inspiras.

Y cuando los gemelitos

no excretan en rebeldía,

tu diuresis limpia y cura,

fomentando pura lima.

Al aceite tú proclamas

cual bálsamo de caricias,

que suavizan las ciruelas,

que a la piel sólo se ligan.


El floricultor te afirma

como lirio, conocida,

que con natas fusionada

dilatas las grietas vivas.

En símbolo de belleza

y pureza, no escatimas,

ya los árabes contaban

que tu gloria era infinita.


Para mí, ya tú clavel,

acacia, hakea laurina,

en tu ser todas residen,

de capullos consentida.


06/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
 
Azucena



En la cuna embarazada,

de luto te hallas sumida,

el otoño te acalora,

la primavera te abriga.

Tu manta, el rocío ahuyenta,

opuesta a la retentiva,

drenan los puntos sin pausa,

(la humedad siempre fastidia).

Por las noches tan traviesa

a los amores inspiras,

regalando tus fragancias

entre bocas que cautivas.


De vestido con cien soles

como manitas de espiga,

te engalanas unas veces,

otra en rosa, azul o albina.

Una fila vas formando

con hermanas de alta estima,

entre los surcos te arrojas,

campanita destejida.


En el viejo Egipto fuiste

adjunta a Horus, argentina

y al poder alto y divino

por tu pureza con pinta.

Recibiste aun el nombre

de Iris, la diosa en cimbra,

portadora de mensajes

de cielo a tierra en misiva.


Amiga de calma eres,

prima de la medicina,

mediante tus infusiones

a los pulmones inspiras.

Y cuando los gemelitos

no excretan en rebeldía,

tu diuresis limpia y cura,

fomentando pura lima.

Al aceite tú proclamas

cual bálsamo de caricias,

que suavizan las ciruelas,

que a la piel sólo se ligan.


El floricultor te afirma

como lirio, conocida,

que con natas fusionada

dilatas las grietas vivas.

En símbolo de belleza

y pureza, no escatimas,

ya los árabes contaban

que tu gloria era infinita.


Para mí, ya tú clavel,

acacia, hakea laurina,

en tu ser todas residen,

de capullos consentida.


06/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.

Un bello romance que estoy seguro que no tendrá problemas de pasar el corte y al que yo le deseo la mayor de las suertes.

Un abrazo.

Mouse
 
Azucena



En la cuna embarazada,

de luto te hallas sumida,

el otoño te acalora,

la primavera te abriga.

Tu manta, el rocío ahuyenta,

opuesta a la retentiva,

drenan los puntos sin pausa,

(la humedad siempre fastidia).

Por las noches tan traviesa

a los amores inspiras,

regalando tus fragancias

entre bocas que cautivas.


De vestido con cien soles

como manitas de espiga,

te engalanas unas veces,

otra en rosa, azul o albina.

Una fila vas formando

con hermanas de alta estima,

entre los surcos te arrojas,

campanita destejida.


En el viejo Egipto fuiste

adjunta a Horus, argentina

y al poder alto y divino

por tu pureza con pinta.

Recibiste aun el nombre

de Iris, la diosa en cimbra,

portadora de mensajes

de cielo a tierra en misiva.


Amiga de calma eres,

prima de la medicina,

mediante tus infusiones

a los pulmones inspiras.

Y cuando los gemelitos

no excretan en rebeldía,

tu diuresis limpia y cura,

fomentando pura lima.

Al aceite tú proclamas

cual bálsamo de caricias,

que suavizan las ciruelas,

que a la piel sólo se ligan.


El floricultor te afirma

como lirio, conocida,

que con natas fusionada

dilatas las grietas vivas.

En símbolo de belleza

y pureza, no escatimas,

ya los árabes contaban

que tu gloria era infinita.


Para mí, ya tú clavel,

acacia, hakea laurina,

en tu ser todas residen,

de capullos consentida.


06/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.
Me gustó estimada amiga, creo que naciste para escribir romances...¿o fue al reves?.
Envidio tu soltura a la hora de desplegar versos. ¿Me decías por ahí, que no te veías con fuerza? Pienso que tu fuerza es tu sencillez.
...Por cierto, no sabía yo que las Azucenas dieran para tanto...
nunca se deja de aprender.

Recibe otro abrazote.
 
Última edición:
Me gustó estimada amiga, creo que naciste para escribir romances...¿o fue al reves?.
Envidio tu soltura a la hora de desplegar versos. ¿Me decías por ahí, que no te veías con fuerza? Pienso que tu fuerza es tu sencillez.
...Por cierto, no sabía yo que las Azucenas dieran para tanto...
nunca se deja de aprender.

Recibe otro abrazote.
Gracias por tus dos piropos, uno que hagas referencia a mi sencillez y el segundo... el segundo es demasiado... Un abrazo.
 
grato canto Andréa...

Veo que adoras el romance acoplado, y te has encasillado...
Te recomiendo leer a Gabriela Mostral te fascinará su obra...


Saludos
Hola Anthoni:
No me he encasillado, quiero componer de forma óptima hasta la publicación de mi primer libro de romance, buscando la evolución positiva, conocerás ese refrán que dice "el que mucho abarca, poco aprieta", una vez que concluya este proyecto, continuaré con la creación y crecimiento del soneto.
Chausito, y gracias por tu visita.
 
Azucena



En la cuna embarazada,

de luto te hallas sumida,

el otoño te acalora,

la primavera te abriga.

Tu manta, el rocío ahuyenta,

opuesta a la retentiva,

drenan los puntos sin pausa,

(la humedad siempre fastidia).

Por las noches tan traviesa

a los amores inspiras,

regalando tus fragancias

entre bocas que cautivas.


De vestido con cien soles

como manitas de espiga,

te engalanas unas veces,

otra en rosa, azul o albina.

Una fila vas formando

con hermanas de alta estima,

entre los surcos te arrojas,

campanita destejida.


En el viejo Egipto fuiste

adjunta a Horus, argentina

y al poder alto y divino

por tu pureza con pinta.

Recibiste aun el nombre

de Iris, la diosa en cimbra,

portadora de mensajes

de cielo a tierra en misiva.


Amiga de calma eres,

prima de la medicina,

mediante tus infusiones

a los pulmones inspiras.

Y cuando los gemelitos

no excretan en rebeldía,

tu diuresis limpia y cura,

fomentando pura lima.

Al aceite tú proclamas

cual bálsamo de caricias,

que suavizan las ciruelas,

que a la piel sólo se ligan.


El floricultor te afirma

como lirio, conocida,

que con natas fusionada

dilatas las grietas vivas.

En símbolo de belleza

y pureza, no escatimas,

ya los árabes contaban

que tu gloria era infinita.


Para mí, ya tú clavel,

acacia, hakea laurina,

en tu ser todas residen,

de capullos consentida.


06/18

Andrea.

Reservados todos los derechos de autor.

Apto.
Saludos.
 

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