BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy un rastro de estrella
donde se acumulan luces voces
impactos de venerables ecos adormecidos,
existen sin embargo huecos puros de luz
en que dormitan agarrotados
e incipientes las verosímiles ocupaciones
de sangrientas avenidas urbanas.
En ellas tiembla la última luz del puerto.
En ellas duerme la azul línea sin devastar.
Y yo, duermo entre ellas, a pesar del frío.
Soy un racimo de estrellas perpendicular,
a través de estos siglos me visto y calzo
esperando una última voz irreverente
que me despierte como en un latigazo
de temblor.
En la humedad de la noche, duermo:
légamo abierto a luces o a oscuridades.
Rarezas interminables de la noche.
Sangre de opuestas maquinaciones
en mí no acaban, lo sé. Mas advierto
los hilos áureos de un no sé qué más allá.
En ti habita lo para siempre no dormido.
©
donde se acumulan luces voces
impactos de venerables ecos adormecidos,
existen sin embargo huecos puros de luz
en que dormitan agarrotados
e incipientes las verosímiles ocupaciones
de sangrientas avenidas urbanas.
En ellas tiembla la última luz del puerto.
En ellas duerme la azul línea sin devastar.
Y yo, duermo entre ellas, a pesar del frío.
Soy un racimo de estrellas perpendicular,
a través de estos siglos me visto y calzo
esperando una última voz irreverente
que me despierte como en un latigazo
de temblor.
En la humedad de la noche, duermo:
légamo abierto a luces o a oscuridades.
Rarezas interminables de la noche.
Sangre de opuestas maquinaciones
en mí no acaban, lo sé. Mas advierto
los hilos áureos de un no sé qué más allá.
En ti habita lo para siempre no dormido.
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