Él me pidió que no lo amara
yo no hice caso y le amé profundo
le amé como se aman los pájaros azules, a ojitos cerrados y susurrando, a media voz y a goterones de lluvia.
Me pidió que no lo bese y lo besé tanto, pero tanto como lo hacen los amantes en su beso de despedida.
De nada sirvió que él me hablara yo estaba sorda e ilusamente enamorada de su sonrisa, de sus cosquillas, de sus brazos largos que cómo árboles me giraban y me giraban hasta desmayar.
Todo era bonito en ese mundo en donde la ridiculez no tenía cabida.
Todo estaba absuelto y disuelto entre nosotros, todo menos mi burbuja de amor.
yo no hice caso y le amé profundo
le amé como se aman los pájaros azules, a ojitos cerrados y susurrando, a media voz y a goterones de lluvia.
Me pidió que no lo bese y lo besé tanto, pero tanto como lo hacen los amantes en su beso de despedida.
De nada sirvió que él me hablara yo estaba sorda e ilusamente enamorada de su sonrisa, de sus cosquillas, de sus brazos largos que cómo árboles me giraban y me giraban hasta desmayar.
Todo era bonito en ese mundo en donde la ridiculez no tenía cabida.
Todo estaba absuelto y disuelto entre nosotros, todo menos mi burbuja de amor.