Agustín López Sánchez
Poeta recién llegado
¡Quemad esa cama vieja, porque sabe demasiado,
Arrasad con la certeza¡, arrancarme mi pasado,
Lo que sé y lo que he volado, a pesar de mi torpeza,
Quemad el colchón manchado, y quemad mi cama vieja!
Y en ofrenda quemo alteza, esa cama del pecado,
Y detrás de la corteza, aparece achicharrado,
Un eguito destrozado, y sin mas naturaleza,
Desde que tu te has marchado, ardo yo en mi cama vieja.
Te aguardan mis cenizas en la cama,
Se acuestan cada noche cuatro huesos,
Se hace lo que se puede fornicando,
Anoche desperté de madrugada,
Te telefoneé buscando besos,
Como siempre estabas comunicando.
Arrasad con la certeza¡, arrancarme mi pasado,
Lo que sé y lo que he volado, a pesar de mi torpeza,
Quemad el colchón manchado, y quemad mi cama vieja!
Y en ofrenda quemo alteza, esa cama del pecado,
Y detrás de la corteza, aparece achicharrado,
Un eguito destrozado, y sin mas naturaleza,
Desde que tu te has marchado, ardo yo en mi cama vieja.
Te aguardan mis cenizas en la cama,
Se acuestan cada noche cuatro huesos,
Se hace lo que se puede fornicando,
Anoche desperté de madrugada,
Te telefoneé buscando besos,
Como siempre estabas comunicando.