Lírico.
Exp..
Humildad
El domingo que bosteza
por las cafeterías;
y mis mejores años
como meros cartones
amontonados
en una sucia esquina,
bajo la lluvia;
y el futuro colgando
igual que una hoja débil,
amarillenta; un mirlo
se burla displicente
de mis cavilaciones;
mi inválido deseo estropeado,
tirando de sí mismo
por las calles más raras
de mi tiempo, hasta ahora. La constancia
es una hermosa vieja
haciéndome señales
desde un lugar que intuyo
y aún no puedo ver:
la vida es aprender a ser humilde.
El domingo que bosteza
por las cafeterías;
y mis mejores años
como meros cartones
amontonados
en una sucia esquina,
bajo la lluvia;
y el futuro colgando
igual que una hoja débil,
amarillenta; un mirlo
se burla displicente
de mis cavilaciones;
mi inválido deseo estropeado,
tirando de sí mismo
por las calles más raras
de mi tiempo, hasta ahora. La constancia
es una hermosa vieja
haciéndome señales
desde un lugar que intuyo
y aún no puedo ver:
la vida es aprender a ser humilde.