Dentro de mi
las sombras se van disipando.
Todo el dolor asoma,
y ni siquiera queda
una piel tersa,
unos labios jugosos
que me saquen una sonrisa
delante del espejo.
No hay maquillaje
que tape las imperfecciones,
mi consuelo es la naturalidad.
Quito el esfuerzo de tapar,
más que por sinceridad
por cansancio.
Y como las fotos de otra época,
sentada en una silla
una anciana, estoy,
tranquila,
con los sueños lejanos
y los días de frente.
las sombras se van disipando.
Todo el dolor asoma,
y ni siquiera queda
una piel tersa,
unos labios jugosos
que me saquen una sonrisa
delante del espejo.
No hay maquillaje
que tape las imperfecciones,
mi consuelo es la naturalidad.
Quito el esfuerzo de tapar,
más que por sinceridad
por cansancio.
Y como las fotos de otra época,
sentada en una silla
una anciana, estoy,
tranquila,
con los sueños lejanos
y los días de frente.