Unas manos
finas y suaves
guían a mis ojos.
En ellas esta pintada parte de su vida;
hablan cuando los labios callan,
piden
cuando las pupilas suplican,
acarician
cuando el corazón arde,
dicen la verdad
cuando las palabras mienten.
Estas manos
que mis ojos admiran,
siempre son cariñosas,
cálidas,
abrazan suaves.
Muchas noches recorren mi cuerpo
despidiéndose del día.
Acarician mi cara
como si su mirada
no fuera lo suficiente amable.
Nunca aprietan
aunque sus palabras
a veces sean ásperas.
Desvelan todo el amor
que contiene su cuerpo.
Están desarmadas
ante tantas normas que nos amarra;
son libres
como los niños en el campo
jugando en un montón de arena.
finas y suaves
guían a mis ojos.
En ellas esta pintada parte de su vida;
hablan cuando los labios callan,
piden
cuando las pupilas suplican,
acarician
cuando el corazón arde,
dicen la verdad
cuando las palabras mienten.
Estas manos
que mis ojos admiran,
siempre son cariñosas,
cálidas,
abrazan suaves.
Muchas noches recorren mi cuerpo
despidiéndose del día.
Acarician mi cara
como si su mirada
no fuera lo suficiente amable.
Nunca aprietan
aunque sus palabras
a veces sean ásperas.
Desvelan todo el amor
que contiene su cuerpo.
Están desarmadas
ante tantas normas que nos amarra;
son libres
como los niños en el campo
jugando en un montón de arena.