Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Estar y no estar, queriendo estar...
Suponer que la vida es la caja que se llena de todo
y descubrir el enorme vacío que alberga.
Imagino miles de manos abriendo las páginas de mi vida,
mientras un paso más delante, voy destilando agua de mar
en mis ojos.
Rebusco las palabras, cegado
por cristales tan salados,
que resecan las venas de mis pensamientos
y atan a mi boca, mil deseos mudos.
Acaso fueron restos del pecado
ganado por sentarme en el olvido,
las muertes de mi pluma, cantos, nido
y aquellos tristes versos ahogados.
No nacidos.
¡La duda rinde más, que morir tan lento!
Por ella cae aquel que no puede seguir
contemplando, la putrefacción de versos escondidos
en una caja cerrada con palabras;
navegando ríos, mares rodeados de silencios...
Deprimidos.
Suponer que la vida es la caja que se llena de todo
y descubrir el enorme vacío que alberga.
Imagino miles de manos abriendo las páginas de mi vida,
mientras un paso más delante, voy destilando agua de mar
en mis ojos.
Rebusco las palabras, cegado
por cristales tan salados,
que resecan las venas de mis pensamientos
y atan a mi boca, mil deseos mudos.
Acaso fueron restos del pecado
ganado por sentarme en el olvido,
las muertes de mi pluma, cantos, nido
y aquellos tristes versos ahogados.
No nacidos.
¡La duda rinde más, que morir tan lento!
Por ella cae aquel que no puede seguir
contemplando, la putrefacción de versos escondidos
en una caja cerrada con palabras;
navegando ríos, mares rodeados de silencios...
Deprimidos.