Fue el atardecer en tu horizonte,
como la mirada de una golondrina en vuelo,
lo que al alma de mis noches en vela
despertó con sus fuegos mis deseos.
Fue el silencio en tus brazos abiertos,
como ramas en mis raíces creciendo,
lo que al corazón de mis poesias vertieron
palabras, sin letras, en versos amantes.
Y me derramé en emergencia a tu cuidado
como un niño con rostro desangelado
y me acogí a tu resguardo enamorado
como una sonrisa sin combatientes ni esclavos.
como la mirada de una golondrina en vuelo,
lo que al alma de mis noches en vela
despertó con sus fuegos mis deseos.
Fue el silencio en tus brazos abiertos,
como ramas en mis raíces creciendo,
lo que al corazón de mis poesias vertieron
palabras, sin letras, en versos amantes.
Y me derramé en emergencia a tu cuidado
como un niño con rostro desangelado
y me acogí a tu resguardo enamorado
como una sonrisa sin combatientes ni esclavos.
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