BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay asesinatos y violencias en las raíces.
Algo que perturba y limita los radios de las bicis.
Algo que imanta los secretos pueriles de un colegio
de iglesia. Las campanas violentan los racimos
de trajes y de atuendos. Algo tiende a amanecer
en lo disgregado. Hay asesinos y raíces incendiadas.
Patatas y mondaduras revueltas en lo estéril.
Un suelo de alfombras con cáscaras verdes y un olor
fétido a aguas pestilentes. Creciendo inmensamente,
a través del traje azul de la memoria. Trabajando
y socava los intestinos de las bestias. Hay algo mineral
en todo la escena. Crece el cuarzo y las virutas informales
llenan los talleres vecinales. Hay un jaleo de aves picudas
y gallinas escandalosas que fulguran en el alba, como un ruido
de semillas engalanando las puertas resplandecientes.
©
Algo que perturba y limita los radios de las bicis.
Algo que imanta los secretos pueriles de un colegio
de iglesia. Las campanas violentan los racimos
de trajes y de atuendos. Algo tiende a amanecer
en lo disgregado. Hay asesinos y raíces incendiadas.
Patatas y mondaduras revueltas en lo estéril.
Un suelo de alfombras con cáscaras verdes y un olor
fétido a aguas pestilentes. Creciendo inmensamente,
a través del traje azul de la memoria. Trabajando
y socava los intestinos de las bestias. Hay algo mineral
en todo la escena. Crece el cuarzo y las virutas informales
llenan los talleres vecinales. Hay un jaleo de aves picudas
y gallinas escandalosas que fulguran en el alba, como un ruido
de semillas engalanando las puertas resplandecientes.
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