pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fueron tantas las tormentas
que golpearon en la conciencia,
en silencio, torrentes lamentos
de soledad y desaciertos
al alma la dejaban vacía y rota.
No quisiste oír el llanto
que me cubría
cuando abrazada a ti
se despertaba ,
te creiste la fantasía
que tu ego te había contado,
infantil fue, tu osado proceder
y sin crecer
aún te niegas a reconocer
que no fue juguete mi querer,
que debiste serte fiel
y ser precavido para prever
que si jugabas con mi amor
lo podías romper.
Ahora el frío te araña la piel
con la ausencia de mi calor,
ahora extrañas mi voz
y la calma que ella te ofrecía,
ahogado entre lamentos
el llanto no sirve de ungüento
para aliviar la culpa
que te está arrancando la vida.
Oigo ese llanto que no despierta
en mi la necesidad de calmarlo,
oigo tu remordimiento
que con gran estruendo te castiga,
veo en tu rostro los paisajes
de la tristeza plasmados,
veo tu caminar que entorpecido
y desorientado no te guían.
Puedo sentir tu agonía
que no encuentra paz en la muerte
que la sientes tan altiva
haciéndote compañía,
impotente soy ante tu pesar
no puedo concederle redención
ese calvario también lo viví,
tuve que llenarme de muerte
para poder renacer,
y así lograr alcanzar
esta cumbre llena de paz
sin fronteras de soledad.
En mi cielo, hay para ti
sólo una oración que pido a Dios
que sea corta tu muerte,
que el purgatorio te cubra
para que las culpas se disipen
y que tu renacimiento
llegue pronto a darte luz,
paz y cobijo,
no me llores te lo ruego
que tu llanto es vano,
aprende hoy a caminar
como lo hiciste ayer...
sin ir de mi mano
que golpearon en la conciencia,
en silencio, torrentes lamentos
de soledad y desaciertos
al alma la dejaban vacía y rota.
No quisiste oír el llanto
que me cubría
cuando abrazada a ti
se despertaba ,
te creiste la fantasía
que tu ego te había contado,
infantil fue, tu osado proceder
y sin crecer
aún te niegas a reconocer
que no fue juguete mi querer,
que debiste serte fiel
y ser precavido para prever
que si jugabas con mi amor
lo podías romper.
Ahora el frío te araña la piel
con la ausencia de mi calor,
ahora extrañas mi voz
y la calma que ella te ofrecía,
ahogado entre lamentos
el llanto no sirve de ungüento
para aliviar la culpa
que te está arrancando la vida.
Oigo ese llanto que no despierta
en mi la necesidad de calmarlo,
oigo tu remordimiento
que con gran estruendo te castiga,
veo en tu rostro los paisajes
de la tristeza plasmados,
veo tu caminar que entorpecido
y desorientado no te guían.
Puedo sentir tu agonía
que no encuentra paz en la muerte
que la sientes tan altiva
haciéndote compañía,
impotente soy ante tu pesar
no puedo concederle redención
ese calvario también lo viví,
tuve que llenarme de muerte
para poder renacer,
y así lograr alcanzar
esta cumbre llena de paz
sin fronteras de soledad.
En mi cielo, hay para ti
sólo una oración que pido a Dios
que sea corta tu muerte,
que el purgatorio te cubra
para que las culpas se disipen
y que tu renacimiento
llegue pronto a darte luz,
paz y cobijo,
no me llores te lo ruego
que tu llanto es vano,
aprende hoy a caminar
como lo hiciste ayer...
sin ir de mi mano
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