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Gran romance a la pena por un amor que queda como rescoldo al recordarlo...Me vino a hablar al oído,
la noche volcada entera.
Despreñada de silencios,
me lloro todas sus penas.
El aullido de los perros
y las voces que se alejan,
son por suerte de mi culpa
que al vacío los condena.
¿Ves al niño con su fiebre
tan loco de luna llena?
¿Ardiendo en sus dos mejillas
una vida que lo enferma?
¿Y a la madre en su costado
danzando la noche en vela?
El dolor de los llantos
que sus ojos negros ciega,
son el eco de la angustia
que vierte mi paz serena.
Lecho de alabastro, duele
el amor mudo y quema
los recuerdos encendidos
que se sueñan y no llegan.
El manto de la penumbra
cubre almas con su pena,
bajo las luces que vierte
mi luna desde la sierra.
¿Y las palabras que dicto
a tu corazón de reja?
¿No son para odiarme, dime?
Tumbada la noche entera.
Hombre, habla de más cosas a parte de eso. O esa fue mi intención al menos.Gran romance a la pena por un amor que queda como rescoldo al recordarlo...
Saludos
Impresionante romance del protagonismo de la noche. Suerte en la Competencia.
Mi abrazo desde la Babel de Hierro,
Gladiadora____________
Muchas gracias por tus palabras...Impresionante romance del protagonismo de la noche. Suerte en la Competencia.
Mi abrazo desde la Babel de Hierro,
Gladiadora____________
Muchas gracias por tu visita.Hermoso romance de lamento y culpa
ante el dolor propio y ajeno,
la noche: revelador sin remedio
y a veces también consuelo.
Chausito.
Me vino a hablar al oído,
la noche volcada entera.
Despreñada de silencios,
me lloro todas sus penas.
El aullido de los perros
y las voces que se alejan,
son por suerte de mi culpa
que al vacío los condena.
¿Ves al niño con su fiebre
tan loco de luna llena?
¿Ardiendo en sus dos mejillas
una vida que lo enferma?
¿Y a la madre en su costado
danzando la noche en vela?
El dolor de los llantos
que sus ojos negros ciega,
son el eco de la angustia
que vierte mi paz serena.
Lecho de alabastro, duele
el amor mudo y quema
los recuerdos encendidos
que se sueñan y no llegan.
El manto de la penumbra
cubre almas con su pena,
bajo las luces que vierte
mi luna desde la sierra.
¿Y las palabras que dicto
a tu corazón de reja?
¿No son para odiarme, dime?
Tumbada la noche entera.
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