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Madre

Vicente Fernández-Cortés

Poeta que considera el portal su segunda casa




Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.

A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
 
Última edición:



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Conmovedores y hermosos versos los de tu emotivo soneto, estimado Vicente, que nos hablan de ese temible silencio, de esa perdida en vida de un ser querido tan importante, de como poco a poco se diluye entre nieblas la persona que fue, en esa terrible enfermedad, donde nos perdemos para siempre hasta desaparecer en el bosque del olvido.
Encuentro el segundo cuarteto verdaderamente hermoso:
Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva.

El terceto final es un magnifico cierre. Gracias por compartirnos ese recuerdo, a la vez tierno y doloroso, de tu madre, Vicente.

Un abrazo con Admiración y afecto.
Isabel​
 
En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
Fuiste tan hermosamente transparente y tan emotivamente poético que no tuve necesidad de adivinar las ingeniosas metáforas en el texto. Un soneto de antología, estimado Vicente, si acaso no el mejor que haya leído de tu pluma. Volveré más tarde para decir algunas otras cosas. Ya sabes cuan engorroso es hacer comentarios con un móvil.
Dios tenga en la gloria a tu viejita; la mía está enfermita de Parkinson, batallando como una guerrera.
Todo un honor haberme encontrado con esta poesía de tan alto vuelo.
Un abrazo.
 
Maravillosos versos llenos de ternura, sentimiento y dolor y amor,que el Señor tenga en la gloria a tu madrecita,marga



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
 
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva

Felicidades por este poema tan sentido y tan bien construido: autenticidad y habilidad. Bravo. Me ha gustado especialmente la imagen naval que he destacado. Sólo un detalle: creo que hay que escribir "sinsentido" todo junto (es un sustantivo).

También me gusta el figuralismo que logras aquí con la aliteración de la /t/:

y aunque te tuve atenta a mi latido

Saludos y gracias por compartir el poema.
 
Última edición:
Felicidades por este poema tan sentido y tan bien construido: autenticidad y habilidad. Bravo. Me ha gustado especialmente la imagen naval que he destacado. Sólo un detalle: creo que hay que escribir "sinsentido" todo junto (es un sustantivo).

También me gusta el figuralismo que logras aquí con la aliteración de la /t/:



Saludos y gracias por compartir el poema.

Pido disculpas por el salto en el orden de comentarios pero el tuyo, Pablo, introduce una sugerencia que considero acertada y de urgente reparación. Me refiero, claro, a ese "sinsentido" que le va que ni pintado. En realidad ese sustantivo procede del uso de "sin sentido". Ambos significan lo mismo: carente de sentido.
Gracias por tu feliz recomendación. Paso, raudo, a la rectificación. (Resulta curioso como, a veces, uno no repara en cosas tan obvias).

Sí, la verdad es que esa aliteración no fue casual sino deliberada.


Mi abrazo.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
Hermosísimo soneto dedicado a tu madre enferma de Alzheimer (y ya en Dios). Destilas el dolor que produce el ver a un ser querido (y más aún si es la madre-o el padre-) con su memoria ausente, sin saber ni quien es ni quienes son los demás, uffffffffff, eso es un sufrimiento.
Y lo haces con tan ingentes recursos linguísticos, poéticos, líricos, que hasta del sufrimiento arrancas briznas de belleza, la cual elevas al cielo en el ondulante pentagrama de tu soneto, en el que cada una de tus letras son una nota musical.
El soneto, como tal, en sí mismo, es perfecto. Endecasílabos compatibles, con todos los ritmos (cantidad, acento, entonación, y timbre), clavados. Combinas muy bien los propios con los sáficos, con lo que consigues un ritmo no monótono (ritmo que para según que temas puede ir bien, pero para este tema, no, por lo que es un acierto el que hayas compuesto el soneto con los dos tipos de endecasílabos compatibles). Su desarrollo, impecable, y el cierre, elevado, emotivo, lírico..., magistral.
Mi enhorabuena, amigo mío, leerte siempre enriquece el espíritu del amante de la poesía.
Te envío un fuerte abrazo.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Siempre me han gustado tus poemas Vicente, este en especial, porque has puesto mi adagio. Un abrazo Maestro del soneto.-
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
Hermosos y sentidos versos nos compartes. Un gusto pasar por tu espacio. Saludos
 
Conmovedores y hermosos versos los de tu emotivo soneto, estimado Vicente, que nos hablan de ese temible silencio, de esa perdida en vida de un ser querido tan importante, de como poco a poco se diluye entre nieblas la persona que fue, en esa terrible enfermedad, donde nos perdemos para siempre hasta desaparecer en el bosque del olvido.
Encuentro el segundo cuarteto verdaderamente hermoso:
Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sin sentido
te replegó tu nave a la deriva.

El terceto final es un magnifico cierre. Gracias por compartirnos ese recuerdo, a la vez tierno y doloroso, de tu madre, Vicente.

Un abrazo con Admiración y afecto.
Isabel​



Muchas gracias, Isabel, por tu apoyo y tu solidaridad. A veces la vida nos ofrece su cara más amarga.


Otro fuerte para ti.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Lamento la situación vivida con tu madre, es hermoso este soneto, escenificando esos momentos que transcurrieron durante tan dolorosa enfermedad, muy dolorosa en verdad para la familia, que descanse en paz a la diestra de Dios, muy conmovedor y bien llevado poema, me gusto mucho.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Vicente, es un placer encontrarse con tus versos en este mar de paja y culturanismos con mucho ripio, un verdadero placer, recibe mi felicitación, poeta, un abrazo.
 
Hermosísimo soneto dedicado a tu madre enferma de Alzheimer (y ya en Dios). Destilas el dolor que produce el ver a un ser querido (y más aún si es la madre-o el padre-) con su memoria ausente, sin saber ni quien es ni quienes son los demás, uffffffffff, eso es un sufrimiento.
Y lo haces con tan ingentes recursos linguísticos, poéticos, líricos, que hasta del sufrimiento arrancas briznas de belleza, la cual elevas al cielo en el ondulante pentagrama de tu soneto, en el que cada una de tus letras son una nota musical.
El soneto, como tal, en sí mismo, es perfecto. Endecasílabos compatibles, con todos los ritmos (cantidad, acento, entonación, y timbre), clavados. Combinas muy bien los propios con los sáficos, con lo que consigues un ritmo no monótono (ritmo que para según que temas puede ir bien, pero para este tema, no, por lo que es un acierto el que hayas compuesto el soneto con los dos tipos de endecasílabos compatibles). Su desarrollo, impecable, y el cierre, elevado, emotivo, lírico..., magistral.
Mi enhorabuena, amigo mío, leerte siempre enriquece el espíritu del amante de la poesía.
Te envío un fuerte abrazo.

Muchas gracias, José, por detenerte en estos versos tristes y hacerlo con un comentario tan bien elaborado. Un fuerte abrazo.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Poco tengo que decir ante estos versos que me emocionan y que siento como inmensos.
Gracias, compañero.
Un abrazo.
 
Lamento la situación vivida con tu madre, es hermoso este soneto, escenificando esos momentos que transcurrieron durante tan dolorosa enfermedad, muy dolorosa en verdad para la familia, que descanse en paz a la diestra de Dios, muy conmovedor y bien llevado poema, me gusto mucho.


Muchas gracias, Arnet, por tu apoyo.

Un abrazo y feliz entrada de año.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Creo vale un doble comentario, tu poema es bellamente triste Vicente, pero ya sabes, ella está en un mejor lugar y en tu corazón. Gracias por compartir tus sentimientos, y que tengas un buen comienzo en el 2019. Todo va a estar bien con tu familia, como debe ser.
Te dejo siempre mi cariño en la distancia y mi respeto por toda tu obra.-
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
Con el soneto y el complemento sonoro me has hecho llorar por la mía que la perdí por cancer cuando tenía 61 años. Ahora y en las mismas circunstancias que la tuya, aunque no con Dios, stá la madre de mi consorte.
Saludos y feliz año.
Castro
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Amigo Vicente (permteme tu amistad)
¡¡qué brillante soneto!! me pregunto como la tristeza puede ser tan sentida y hermosa a la vez.
La emoción en tus versos la comparto.
Un abrazo
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.
Fuertes letras en este magistral soneto.
Un verdadero placer leerte.
Un abrazo.
 



Madre.



En mi carne viví tu carne viva
en su apacible claustro retenido
y aunque te tuve atenta a mi latido,
hoy mi razón de tu razón me priva.

Ya me dirás en qué morada esquiva
podré, madre, olvidarme de tu olvido,
a qué turbia oquedad y sinsentido
te replegó tu nave a la deriva.

No existe territorio en mi amargura
en que extender mi llanto ni venero
donde desalojar mi desventura.

En el albor del despertar primero
viví tu voz de lúcida ternura
y en la orfandad de tu silencio muero.



A mi madre, enferma de Alzheimer, ya en Dios.

Hermoso poema a tu madre, qué duro debe ser perderla en vida El alzhéimer una enfermedad horrible, comprendo tu dolor , yo perdí la mía siendo niña y jamás la he olvidado
Un saludo Carmen
 

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