Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Ella vendía fragmentos de sueños
famélicas caricias,
promesas purulentas
subastaba con desgano algunos besos nómadas,
y con astucia lisonjera
y su apatía,
vendió mi piel en el mar de sus pestañas.
Ella vendía algunas ilusiones desgastadas
agua de mar embotellada,
circones de papel
estrellas desahuciadas;
ella que nunca daba nada
pasó por alto mis ganas de ser suyo,
mis ansias de atraparla.
Ella vendía fragmentos de sueños
diamantes de madera,
en el filo de sus dientes telarañas
y cuando todos mis empeños perdieron su valor,
ella me regaló su olvido
¡Ella que nunca daba nada!
famélicas caricias,
promesas purulentas
subastaba con desgano algunos besos nómadas,
y con astucia lisonjera
y su apatía,
vendió mi piel en el mar de sus pestañas.
Ella vendía algunas ilusiones desgastadas
agua de mar embotellada,
circones de papel
estrellas desahuciadas;
ella que nunca daba nada
pasó por alto mis ganas de ser suyo,
mis ansias de atraparla.
Ella vendía fragmentos de sueños
diamantes de madera,
en el filo de sus dientes telarañas
y cuando todos mis empeños perdieron su valor,
ella me regaló su olvido
¡Ella que nunca daba nada!