debiloto
Poeta adicto al portal
Yo y mi pluma en silencio,
un párrafo blanco y mil ideas,
por mi mente mil cosas,
y un solo amor, mirar mis dedos,
expresando en cada letra versos de amor.
Hay veces que me niego,
al color de una rosa o un clavel,
y otras que las hago brillar,
en una solapa de satén,
ante un cabello largo de mujer.
Otras veces arremeto con mis dedos,
desesperadamente como si fuera la última,
que te escribiera, como si fuera la última,
lagrima para acompañar la despedida,
de ese amor que se va y que no vuelve.
Hay tantas veces, tantos momentos,
que mi pluma se siente cansada,
que ya no queda nada por decir,
y a veces ese deseo, de matar el momento,
me vuelve como llanto de algún viejo amor.
Si cerrara mis ojos, quedaría inconclusa,
hasta la vieja ruta, de aquel perdido amor,
y ya mi pluma triste, se negara a decirte,
que fuiste el motivo, de seguir adelante,
después de aquella angustia que me dejaste al partir.
Yo y mi pluma en silencio,
seguiremos tratando de guardar los momentos,
por si algún día de aquellos, en una madrugada,
así como si nada, volvieras hacia mí,
y al mirar a tus ojos se escapara una lagrima,
tal vez por la alegría de aquel viejo amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
un párrafo blanco y mil ideas,
por mi mente mil cosas,
y un solo amor, mirar mis dedos,
expresando en cada letra versos de amor.
Hay veces que me niego,
al color de una rosa o un clavel,
y otras que las hago brillar,
en una solapa de satén,
ante un cabello largo de mujer.
Otras veces arremeto con mis dedos,
desesperadamente como si fuera la última,
que te escribiera, como si fuera la última,
lagrima para acompañar la despedida,
de ese amor que se va y que no vuelve.
Hay tantas veces, tantos momentos,
que mi pluma se siente cansada,
que ya no queda nada por decir,
y a veces ese deseo, de matar el momento,
me vuelve como llanto de algún viejo amor.
Si cerrara mis ojos, quedaría inconclusa,
hasta la vieja ruta, de aquel perdido amor,
y ya mi pluma triste, se negara a decirte,
que fuiste el motivo, de seguir adelante,
después de aquella angustia que me dejaste al partir.
Yo y mi pluma en silencio,
seguiremos tratando de guardar los momentos,
por si algún día de aquellos, en una madrugada,
así como si nada, volvieras hacia mí,
y al mirar a tus ojos se escapara una lagrima,
tal vez por la alegría de aquel viejo amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA