Nommo
Poeta veterano en el portal
Yo querría lapidar al pecador,
pero no puedo.
Por empatía: Me pongo en su lugar.
Practico el Credo.
Pues la lealtad es hacia el Creador
y no hacia una institución particular,
humanamente establecida.
Por más lavados de cerebro,
que propugne cada religión.
Amo la vida.
Mi seso está limpio, ya,
pues lo aseo frecuentemente.
Descargo emocionalmente, al evacuar
mis problemas cotidianos, por escrito,
describiéndolos en detalle, en mis poemas.
Así, me alivio y puedo respirar.
Para que no se forme un nudo en mi garganta,
que me haga suspirar y no poder expresarme,
libremente.
Si yo mato al ruiseñor, habré de estar,
años después, cargando con un enorme cirio,
por las calles, como penitente.
No obstante, a veces, sí, la comunidad
exige la masacre sin contemplaciones.
Sin miramientos.
Es la firme voluntad de una legión,
que adquirió consciencia de grupo,
y se defiende. Así, es difícil penetrar,
en un nuevo vecindario, sin abnegación,
por parte del novicio, aspirante a boticario.
Médico o doctor, a veces estrafalario.
¿ Por qué darle la bienvenida,
si no atestigua que es un proletario ?
Alta clase y alta gama, ¡ Va de rama en rama !
No se moja, ¡ No pondrá la mano en el fuego !
Lo he vivido, y por ello,
¡ Que me quiten lo bailado !
Sé de lo que hablo: El pecador, a veces,
solamente era un forastero.
pero no puedo.
Por empatía: Me pongo en su lugar.
Practico el Credo.
Pues la lealtad es hacia el Creador
y no hacia una institución particular,
humanamente establecida.
Por más lavados de cerebro,
que propugne cada religión.
Amo la vida.
Mi seso está limpio, ya,
pues lo aseo frecuentemente.
Descargo emocionalmente, al evacuar
mis problemas cotidianos, por escrito,
describiéndolos en detalle, en mis poemas.
Así, me alivio y puedo respirar.
Para que no se forme un nudo en mi garganta,
que me haga suspirar y no poder expresarme,
libremente.
Si yo mato al ruiseñor, habré de estar,
años después, cargando con un enorme cirio,
por las calles, como penitente.
No obstante, a veces, sí, la comunidad
exige la masacre sin contemplaciones.
Sin miramientos.
Es la firme voluntad de una legión,
que adquirió consciencia de grupo,
y se defiende. Así, es difícil penetrar,
en un nuevo vecindario, sin abnegación,
por parte del novicio, aspirante a boticario.
Médico o doctor, a veces estrafalario.
¿ Por qué darle la bienvenida,
si no atestigua que es un proletario ?
Alta clase y alta gama, ¡ Va de rama en rama !
No se moja, ¡ No pondrá la mano en el fuego !
Lo he vivido, y por ello,
¡ Que me quiten lo bailado !
Sé de lo que hablo: El pecador, a veces,
solamente era un forastero.
Última edición: